En el Día de la Cardiología Argentina (o Día del Cardiólogo) el cardiólogo Guillermo Lerman (Mat. 5565) explicó porqué las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en Argentina y el mundo. El especialista fue tajante: la mayoría de los eventos graves, como infartos o accidentes cerebrovasculares (ACV), son evitables si se actúa a tiempo sobre los factores de riesgo.
“Hay que deconstruir la idea de que tomar una pastilla te hace sentir enfermo. Al contrario, la medicación es para no complicarse después”, señaló Lerman, quien definió a la hipertensión como un “asesino silencioso”. “La gente asocia la presión alta con dolor de nuca, mareos o visión borrosa, pero la realidad es que podés tener 18 de presión y sentirte bárbaro. La presión no avisa hasta que ya rompió algo“, graficó.
¿Cuándo empezar los controles?
Si bien la salud cardiovascular se monitorea desde antes del nacimiento y durante la pediatría, Lerman recomendó que en la adultez se inicie un seguimiento específico con el cardiólogo. “A partir de los 35 años es fundamental un control anual. Dependiendo de los antecedentes y el examen físico, el médico determinará si los encuentros deben ser más seguidos”, explicó.
El especialista hizo especial hincapié en el autocontrol: “Hoy los aparatos automáticos para tomar la presión son accesibles. Recomiendo mucho tener uno en casa y tomarse la presión cuando uno se siente bien, porque ese es el valor real que nos sirve para saber si el tratamiento está funcionando”.
Los tres pilares de la prevención
Para cuidar el “cuore”, el médico destacó una tríada fundamental:
- Diagnóstico temprano: No esperar a los síntomas. Análisis de sangre para controlar colesterol y azúcar (diabetes).
- Actividad física: “El concepto es: peor es nada”, afirmó Lerman ante el alto índice de sedentarismo (70%). Recomendó al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica (caminar, bicicleta), que pueden complementarse con ejercicios de fuerza.
- Tratamiento oportuno: Ajustar la medicación según la época del año. “En Santa Fe, la presión suele bajar con el calor extremo y subir con el frío. Por eso, sugiero a mis pacientes un control antes de que empiece el verano y otro antes del invierno para regular las dosis”, detalló.
Alertas tardías
Lerman advirtió que cuando aparecen síntomas como dolor de pecho o falta de aire (insuficiencia cardíaca), es porque ya hubo una complicación avanzada tras años de una hipertensión no tratada. “Un infarto es el resultado de 20 o 30 años de pérdida de tiempo. Por eso, el mensaje es claro: hay que controlarse aunque uno se sienta sano”, concluyó.
