La histórica cooperativa láctea SanCor, que solicitó su quiebra a mediados de abril, ya tiene una valuación oficial para la venta de sus principales activos. La Justicia santafesina fijó una base de USD 52,1 millones para desprenderse de seis establecimientos productivos y del paquete de marcas que durante décadas posicionó a la empresa entre las más reconocidas del país.
El proceso se realizará mediante una licitación pública que ya despertó el interés de al menos seis potenciales compradores. La medida se puso en marcha luego de que fracasara el concurso preventivo iniciado por la firma y se confirmara la quiebra de una compañía que arrastraba una deuda superior a los USD 120 millones.
La venta fue dividida en siete lotes. Seis corresponden a las plantas ubicadas en Santa Fe y Córdoba, mientras que el restante agrupa los activos intangibles, encabezados por la marca SanCor y sus principales líneas comerciales. Según las tasaciones oficiales, las instalaciones industriales alcanzan un valor conjunto de USD 27,4 millones, mientras que las marcas fueron valuadas en USD 24,7 millones.
Entre los establecimientos, la planta de Devoto aparece como la más valiosa con una tasación de USD 7 millones. Detrás se ubican las instalaciones de Gálvez, La Carlota y Balnearia. En tanto, la planta de Sunchales sufrió una reducción en su valuación tras el incendio registrado semanas atrás.
Las condiciones establecidas por el juzgado permiten presentar ofertas por activos individuales, combinaciones de plantas o por la totalidad de la estructura. Además del monto económico, se evaluarán los antecedentes de los interesados y los proyectos vinculados a la continuidad de la producción y la preservación de puestos laborales.
Entre los grupos que analizan participar figuran compañías vinculadas al negocio lácteo que ya habían mostrado interés durante las etapas previas al proceso de quiebra. También aparece entre los potenciales oferentes un empresario de medios que estudia presentar una propuesta integral junto a socios del exterior.
La caída de SanCor marcó el desenlace de una prolongada crisis financiera y productiva. Pese al proceso judicial, la empresa continúa operando bajo autorización de la Justicia con el objetivo de resguardar las fuentes laborales de más de 900 trabajadores y minimizar el impacto sobre proveedores y acreedores.
