La crisis del transporte en la provincia de Santa Fe alcanzó un punto crítico. En diálogo con LT9, Rodolfo Wagner, representante de la Asociación de Transportistas de Pasajeros (ATAP), describió un panorama desolador para las empresas que conectan a la región, calificando la situación actual como una “fase terminal”.
“La situación es insostenible en el tiempo. El golpe mortal fue el tema del combustible, que hoy es el rubro que mayor dinero se lleva, incluso por encima de los sueldos”, explicó Wagner. Para graficar el impacto, detalló que una empresa que consume 100.000 litros mensuales sufrió un incremento de 35 millones de pesos de un mes a otro, costo que no puede ser absorbido con las tarifas actuales.
Reducción de servicios y recorridos
Ante la imposibilidad de cubrir los costos operativos, Wagner confirmó que las empresas han comenzado a tomar medidas drásticas de forma unilateral. El caso más reciente es el de la empresa Monte Vera, que debió reducir frecuencias y eliminar refuerzos en horarios poco rentables.
“Lamentablemente, la única alternativa que le queda al empresario es sacar refuerzos o reducir servicios nocturnos, que son los que generan más pérdida. Estamos gestionando ante la Secretaría de Transporte que estas reducciones sean legales para no suspender servicios de forma arbitraria”, aclaró el referente de ATAP.
El reclamo tarifario y el fin de los subsidios
Desde el sector exigen una actualización urgente de la tarifa. Según Wagner, para equilibrar mínimamente los números, el boleto debería aumentar un 45%. “Llevamos meses con la tarifa estancada mientras el combustible sube todos los días. Es una cuestión política, pero con la plata ajena cualquiera hace política”, sentenció.
Wagner también apuntó contra el desfinanciamiento del sistema tras la quita de los subsidios nacionales y el congelamiento de las partidas provinciales. “La provincia aporta apenas 100 pesos sobre un costo por kilómetro que ronda los 4.700 pesos. El fondo provincial está congelado desde 2023 y hoy es insignificante”, denunció.
La carga de la gratuidad
Otro de los puntos de conflicto es la cantidad de pasajeros que viajan sin pagar. Según el análisis de ATAP, la cantidad de usuarios pagos se redujo un 30% y la proporción de beneficios es alarmante: “De cada 10 pasajeros que suben, 6 no pagan. Esos 4 que pagan el boleto entero terminan subsidiando al resto porque el Gobierno no genera un fondo para cubrir las gratuidades que otorga”, concluyó Wagner.
