El tenista marplatense Horacio Zeballos y el español Marcel Granollers se metieron en una nueva final de dobles en París tras una sólida actuación en semifinales. La dupla buscará defender el título conseguido la temporada pasada y sumar otro Grand Slam a su exitosa trayectoria.
Horacio Zeballos continúa dejando su huella en el tenis mundial. El argentino y su compañero Marcel Granollers lograron este viernes el pasaje a la final del cuadro de dobles de Roland Garros luego de imponerse a los italianos Simone Bolelli y Andrea Vavassori en dos sets, consolidando una vez más su condición de una de las parejas más fuertes del circuito.
La victoria tuvo un valor especial para la dupla hispano-argentina, ya que enfrente estaban dos rivales que les habían generado más de un dolor de cabeza en los últimos torneos. Sin embargo, en el escenario más importante de la gira sobre polvo de ladrillo, Zeballos y Granollers mostraron toda su jerarquía para quedarse con el partido y avanzar a la instancia decisiva.
El encuentro fue muy equilibrado desde el inicio. Ninguna de las parejas consiguió sacar ventajas durante gran parte del primer parcial, que terminó resolviéndose en un tie-break favorable al argentino y al español. Ya en el segundo set, mantuvieron la firmeza con el servicio y aprovecharon una de las pocas oportunidades de quiebre para inclinar definitivamente la balanza a su favor.
El camino hacia la final volvió a demostrar la regularidad de ambos en París. A lo largo del certamen fueron superando diferentes obstáculos con autoridad, ratificando una consistencia que los mantiene desde hace años entre los mejores doblistas del mundo.
Para Zeballos, de 41 años, se trata de una nueva oportunidad de seguir engrandeciendo una carrera histórica. El marplatense disputará otra final de Grand Slam junto a Granollers y buscará sumar un nuevo trofeo de máxima categoría, después de las conquistas obtenidas recientemente en Roland Garros y el US Open.
En la definición tendrán una exigente prueba frente al finlandés Harri Heliövaara y el británico Henry Patten, una de las parejas más destacadas del circuito y ubicada entre las principales favoritas del torneo.
La final representa además la posibilidad de coronar una temporada en la que, pese a alcanzar varias instancias decisivas y mantenerse entre los protagonistas de los grandes eventos, todavía no pudieron levantar un título. París aparece ahora como el escenario ideal para volver a celebrar.
