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Duelo de Entrenadores en el marco del desempate por mantener la categoría

Leonardo Carol Madelón e Israel Damonte, dos hombres claramente identificados con los archirrivales de los dos equipos que pugnarán por el último salvavidas.
JUEVES 30 DE NOVIEMBRE DE 2023

Madelón, que inició en septiembre su segundo ciclo al mando de Gimnasia, es un emblema de Unión, pese a que hizo buena parte de su carrera profesional en San Lorenzo. Desde su Cafferata natal llegó a Boedo en 1980 y en menos de dos años saltó de la Sexta División a la Primera: debutó el 7 de febrero de 1982 en una victoria 2 a 1 justamente sobre Gimnasia en la cancha de Ferro por la primera jornada de torneo de Primera B que el Ciclón terminaría ganando.

Después de siete años vestido de azulgrana, en los cuales integró el recordado plantel de Los Camboyanos, pasó en enero de 1989 a Unión, que estaba peleando por el ascenso en el viejo Nacional B. Poco más de seis meses necesitó aquel fino mediocampista ofensivo para meterse definitivamente en el bolsillo a los simpatizantes del Tatengue. Lo hizo con un gol que en Santa Fe todavía se recuerda como el Madelonazo.

Con solo 34 años, Madelón debutó como entrenador en Colegiales en la Primera B. Tras esa primera experiencia y otra en El Porvenir, retornó en junio de 2001 a Unión, su gran amor, en un momento complicado del club. No consiguió hacer pie: su equipo terminó 17° en el Torneo Apertura y después de ello, la dirigencia encabezada por Ángel Malvicino, que le adeudaba cuatro meses de sueldo y el medio aguinaldo, decidió que no continuara (lo reemplazó Carlos Griguol).

Ese fue el primero de los tres ciclos como conductor del equipo santafesino. El segundo se extendió desde diciembre de 2013 hasta noviembre de 2016, e incluyó otro ascenso: el que logró a fines de 2014, al terminar primero en la zona B del Torneo de Transición de la Primera B Nacional. Ya de regreso en Primera, se dio un gusto grande, al derrotar a Colón dos veces en 35 días entre marzo y abril de 2016.

Su último paso, el más exitoso, fue entre julio del 2017 y marzo del 2020. En ese período, llevó a Unión por primera vez en su historia a una copa internacional: la Sudamericana de 2019 (también participó en la de 2020). Los buenos resultados terminaron siendo un búmeran, ya que el equipo sufrió la partida de jugadores muy importantes a mediados de 2019 (se fueron Mauro y Bruno Pittón, Franco Fragapane y Diego Zabala) y también en enero de 2020 (partieron Yeimar Gómez Andrade, Nelson Acevedo, Damián Martínez y Juan Ignacio Cavallaro).

Estos tres períodos convirtieron a Madelón en el entrenador con más partidos dirigidos en Unión: fueron 210, en los cuales registró 73 victorias, 77 empates y 60 derrotas. Un dato no menor: en los siete clásicos ante Colón como DT, nunca perdió (ganó tres y empató cuatro). El viernes, esta vez al mando de Gimnasia, intentará darle al Sabalero el último empujón hacia la segunda división.

En el otro banco del Coloso Marcelo Bielsa estará Israel Damonte, un hombre que se reconoce como hincha de Estudiantes (al igual que su hijo Fidel) y como producto de la escuela pincharrata, y que es propietario de una platea en el estadio Jorge Luis Hirschi de La Plata. Allí se formó como futbolista después de dejar su Salto natal y de un breve paso por Racing: ingresó al Pincha en la Séptima División y debutó en Primera en 2001, con Néstor Craviotto como técnico.

En esa primera etapa tuvo muy pocas posibilidades de jugar tanto con Craviotto como con Oscar Malbernat y con Carlos Bilardo, uno de sus grandes maestros. Estuvo un semestre a préstamo en Quilmes y en 2004 partió a San Martín de Mendoza. Allí inició un largo periplo que incluyó pasos por Gimnasia de Jujuy, Nueva Chicago, Arsenal (fue campeón de la Copa Sudamericana 2007) y Godoy Cruz, y también experiencias en el exterior: jugó en Tiburones Rojos de Veracruz, Asteras Tripolis de Grecia y Nacional de Montevideo.

Eso hizo que se perdiera uno de los ciclos gloriosos en la historia del León platense: el que incluyó las consagraciones en el Torneo Apertura de 2006 y en el de 2010, y, sobre todo, en la Copa Libertadores de 2009. En esos años, el equipo contaba en su puesto con dos símbolos, Juan Sebastián Verón y Rodrigo Braña, por lo que las puertas estuvieron cerradas hasta que finalmente pudo pegar la vuelta en 2013, convocado por Agustín Alayes, secretario de Fútbol del club.

Esa vehemencia alguna vez excedió los límites. En enero de 2016, el mediocampista fue protagonista estelar de una recordada tangana entre futbolistas de Estudiantes y de Gimnasia durante un partido de verano, que muy poco tuvo de amistoso, en el estadio José María Minella de Mar del Plata. Por su intervención en la reyerta fue uno de los nueve jugadores suspendidos por el Tribunal de Disciplina de la AFA: recibió cuatro partidos de inhabilitación.

De todos modos, fueron muchas más las alegrías que las tristezas. Una de las más intensas la vivió el 13 de mayo de 2017, cuando convirtió, de cabeza y luego de un tiro libre desde la banda derecha ejecutado por Sebastián Dubarbier, el gol con el que Estudiantes le ganó 1 a 0 a Gimnasia en el Estadio Centenario de Quilmes por la 24ª fecha del torneo 2016/17. Fue el último de los nueve clásicos que disputó con la casaca albirroja: ganó cinco y empató cuatro.

En enero de 2018, Damonte se desvinculó de Estudiantes (pasó a Huracán) debido a que Lucas Bernardi no iba a tenerlo en cuenta. “Es un momento difícil porque esta institución me vio nacer y me ayudó a hacer mi carrera. Seguramente es un 'hasta luego' porque pertenezco a Estudiantes y voy a estar siempre, dentro de la cancha, en la tribuna o donde sea”, aseguró el día de su adiós. Partió tras haber disputado 135 partidos en la Primera del Pincha, en los que convirtió ocho tantos.

En enero de 2020 y sin escalas, Damonte dejó de ser futbolista (integraba el plantel de Banfield) y se transformó en entrenador de Huracán. No le fue demasiado bien en el Globo y tampoco en Arsenal. Pero tuvo su revancha en Sarmiento: tomó el timón en enero de 2022, cuando el conjunto juninense estaba último en la tabla de promedios, y lo mantuvo en la Primera División gracias a una muy fructífera campaña. También tuvo un aceptable desempeño en la Liga Profesional de 2023.

Si bien los resultados en Sarmiento lo respaldaron, Damonte fue muchas veces cuestionado por la forma en que jugaba su equipo. Las críticas llegaron, incluso, de algún colega. “Vamos a enfrentar a un rival con jugadores que se van a tirar, van a hacer tiempo, van a tirar la pelota afuera, van a desaparecer las pelotas”, predijo Néstor Gorosito, por entonces DT de Gimnasia, antes de un encuentro ante el Verde en agosto de 2022 por la 16ª fecha de la Liga Profesional.

Aquel duelo en el Eva Perón terminó igualado 0 a 0. Recién después del encuentro, el técnico local respondió. “Yo vengo de Estudiantes y siempre se ha hablado mucho de que Estudiantes es la trampa. Pero Estudiantes es otra cosa: es trabajo, es humildad, es seguir insistiendo cuando las cosas no se dan, es compañerismo, es una escuela de vida. Cuando equipos grandes ganaron la Libertadores, mi escuela ya tenía tres. Y eso fue por trabajo, no por la trampa”, sacó pecho Damonte, un orgulloso pincharrata.

A Colón llegó hace un mes, en una situación de emergencia, y lo dirigió solo cuatro partidos (dos victorias y dos derrotas). El quinto será el viernes en Rosario y justamente frente a Gimnasia, un rival al que enfrentó siete veces como entrenador (registró dos victorias, cuatro empates y una derrota), aunque nunca con tanto en juego como esta vez.

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