El escenario internacional sumó un factor de alta tensión para el productor agropecuario argentino. El especialista en mercados Germán Iturriza explicó cómo la escalada bélica y un petróleo sostenido por encima de los 85 dólares están reconfigurando las decisiones de siembra a nivel global y local.
“Estamos ante la primera reacción de un cimbronazo donde todos los actores tienden a cubrirse. La bajada de línea de las casas matrices es no vender si no se sabe a cuánto se va a reponer el producto”, señaló Iturriza, describiendo la parálisis actual en la cadena de suministros.
El dilema del trigo y los costos de labor
Para el productor local, la preocupación inmediata se traslada a la planificación de la cosecha gruesa y el inicio de la campaña fina. “Cuando mejoren los perfiles de suelo tras las lluvias, el siguiente paso será preguntarse a qué costo se va a sembrar. Hoy, un costo de labor para el trigo ronda los 700 a 750 dólares, una cifra que preocupa muchísimo al productor argentino”, advirtió.
El especialista explicó que el alza del crudo impacta directamente en los derivados y, fundamentalmente, en los fertilizantes, elevando los costos de producción a nivel global. Esto podría derivar en una rotación forzada hacia la soja, que requiere menor inversión inicial que el maíz.
Retenciones: “Estamos atrapados”
Consultado sobre la posibilidad de medidas oficiales para paliar la crisis, Iturriza fue tajante al descartar una baja en los derechos de exportación (DEX) en el corto plazo. “Por el estilo y la lógica de esta administración, no va a haber intervención; el Gobierno va a dejar que el mercado haga lo que tenga que hacer”, analizó.
Para el especialista, el contexto fiscal clausura cualquier debate sobre las retenciones: “Es muy difícil pensar en una baja cuando la recaudación viene cayendo en términos reales y la inflación mantiene una tendencia alcista. Menos retenciones implicarían menos recaudación y un aumento de materias primas que ‘le daría de comer’ a la inflación y al déficit fiscal. Además, está la presión de EE.UU. y el FMI; si bajás los derechos, sos más competitivo y le sacás ventas al productor norteamericano”.
Escenario de largo plazo: ¿Oportunidad para la 26/27?
Iturriza planteó que, si bien el panorama actual es complejo, un horizonte sin retenciones y con la llegada del fenómeno “El Niño” sería la combinación ideal para explotar zonas marginales y buscar mejores rindes. Sin embargo, por ahora, la realidad manda: “Si el bloqueo en el Estrecho de Ormuz persiste, podríamos ver un segundo semestre con el maíz por encima de los 200 dólares, lo que pondría a Argentina nuevamente en una senda exportadora interesante para el último trimestre”.
Finalmente, destacó que Europa podría acelerar el acuerdo con el Mercosur ante su propia crisis energética: “Les vendría ‘anillo al dedo’ para buscar alternativas, aunque el lobby interno siga siendo fuerte”, concluyó






















