La celebración central por el Día de la Bandera volverá a reunir este sábado en Rosario al presidente Javier Milei y a la vicepresidenta Victoria Villarruel, aunque la imagen de unidad quedará relegada por una disposición protocolar que evidenciará el distanciamiento entre ambos.
De acuerdo con el esquema previsto para la ceremonia, el mandatario ocupará el escenario principal junto al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y al intendente rosarino, Pablo Javkin. Detrás de esa primera línea se organizarán dos espacios diferenciados para las autoridades nacionales y provinciales.
En ese contexto, Villarruel estará ubicada junto a los representantes santafesinos y no en el sector reservado para los integrantes de la Casa Rosada. La decisión adquiere una fuerte carga política debido a que los principales referentes del oficialismo se concentrarán en el área destinada al Gobierno nacional.
Entre los dirigentes que acompañarán al Presidente figuran la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y otros funcionarios de estrecha relación con el Ejecutivo.
La presencia de la vicepresidenta en Rosario ya había sido anticipada por ella misma a través de las redes sociales, donde destacó su vínculo con la ciudad. Sin embargo, su participación se da en medio de una relación cada vez más fría con el mandatario.
Las diferencias entre ambos quedaron expuestas en distintos episodios durante los últimos meses. La ausencia de Villarruel en el Tedeum del 25 de Mayo, las controversias en torno a actos conmemorativos y los gestos de distancia pública profundizaron las versiones sobre una interna sin señales de acercamiento.
Por ese motivo, la ceremonia frente al Monumento a la Bandera no solo tendrá una fuerte carga institucional, sino que también ofrecerá una nueva postal de la compleja convivencia política que atraviesa la cúpula del Gobierno nacional.





















