Hola mis queridos lectores de LT9, ¿cómo están? Hoy les propongo seguir el viaje del trigo santafesino desde el corazón productivo del centro-norte hasta un destino que, por años, parecía lejano en lo comercial y en lo logístico: China. Y cuando digo “viaje”, no es una metáfora: son miles de kilómetros, decenas de actores, controles sanitarios, turnos de camiones, programación de buques… y un sistema portuario que, cuando funciona aceitado, es capaz de transformar una cosecha en dólares y trabajo.
El 13 de diciembre de 2025 pasó algo que, para el mundo del trigo, marca un antes y un después: desde Timbúes, en la terminal de COFCO International, zarpó el primer embarque comercial de trigo con destino a la República Popular China, con una carga de 65.000 toneladas.
A los pocos días, la Secretaría de Agricultura de la Nación lo confirmó como un hito: el mercado chino estaba “abierto y operativo” para el trigo argentino desde enero de 2024, pero recién en diciembre de 2025 se materializó con un embarque concreto desde Santa Fe.
¿Por qué esto importa tanto? Porque China no es “un destino más”: es uno de los grandes jugadores globales del trigo y, cuando compra, mueve el tablero.
Este “debut” hacia China se dio en un momento particular: la campaña triguera 2025/26 arrancó con exportaciones récord en diciembre. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó embarques por 2,48 millones de toneladas en diciembre, un récord histórico para ese mes.
¿Y qué se ve en la región? Lo que vemos siempre que hay cosecha grande y precio competitivo: camiones y más camiones rumbo al Gran Rosario. La misma BCR habla de una producción estimada de 27,7 millones de toneladas (GEA-BCR), que empuja toda la maquinaria logística.
A veces hablamos de “exportar trigo” como si fuera apretar un botón. Pero el despacho desde los puertos santafesinos es una coreografía con muchos pasos. Simplificado, el recorrido típico es así:
1) La mercadería se arma antes de salir del campo
Para que un embarque a China sea posible, no alcanza con “tener trigo”: hay que cumplir especificaciones (humedad, impurezas, peso hectolítrico, proteína, etc.) y tener trazabilidad comercial (origen, contratos, cupos de entrega). Cuando el trigo va a un destino exigente, el control de calidad se vuelve más fino y el acondicionamiento es clave.
2) Transporte: el cuello de botella silencioso
El trigo viaja, mayormente, en camión hacia el nodo Up River (San Lorenzo, Timbúes, Puerto General San Martín y alrededores). Ahí aparece el primer gran desafío: accesos, turnos, congestión y tiempos muertos. No es casual que desde la Provincia se vuelva a poner el foco en obras de infraestructura vial y accesos portuarios para evitar embudos.
3) En puerto: recepción, análisis y acopio “por calidades”
Una vez en terminal, el grano:
- se recibe y se muestrea,
- se clasifica y separa por calidad,
- se acondiciona si hace falta (limpieza, secado),
- y se programa para calzar con el buque.
En campañas récord, esta etapa es quirúrgica: cualquier desorden se transforma en demoras, sobrecostos o pérdidas de calidad.
4) El buque: no se carga “cuando pinta”, se carga cuando NABSA dice
La programación de buques ordena el flujo real. De hecho, las estimaciones récord de diciembre que menciona la BCR se basan en el flujo de buques del nodo Up River Paraná informado por NABSA (Naviera Argentina S.A.) Es una empresa argentina especializada en información y programación del tráfico marítimo, y cumple un rol clave para todo el sistema portuario del país, especialmente en el Gran Rosario.
Acá aparece la coordinación entre exportador, terminal, prácticos, Prefectura, Aduana, SENASA y naviera.
5) Documentación y sanitario: la llave para entrar a China
China es un mercado enorme, pero muy riguroso. Nación explicó que la apertura fue resultado del trabajo coordinado entre Secretaría de Agricultura, SENASA y Cancillería, junto al sector privado.
En la práctica, esto implica requisitos fitosanitarios, certificaciones y controles que si no se cumplen… el barco puede llegar y tener problemas al arribo. Y ahí, el costo es altísimo.
China produce muchísimo trigo, pero consume más de lo que produce. Según Nación, su producción se mantiene alrededor de 130–140 millones de toneladas anuales, pero su consumo interno es mayor, por eso importa y en algunos ciclos llegó a picos superiores a 13 millones de toneladas.
Históricamente, sus proveedores fuertes fueron Australia, Canadá y Francia.
Entonces, ¿qué cambia ahora? Dos cosas:
- Precio y competitividad: la BCR señaló que Argentina venía mostrando el FOB de trigo más competitivo del mundo, lo que habilita llegar a destinos lejanos.
- Diversificación real de destinos: en ese mismo informe, se observa cómo crecen destinos asiáticos y cómo Brasil pierde protagonismo estacional en diciembre, con Indonesia y Vietnam liderando (estimaciones de la BCR).
China se suma a esa lógica: cuando el precio cierra y el protocolo está listo, el mercado se abre paso.
En el acto del embarque, desde el propio gobierno provincial remarcaron que Santa Fe tiene 849 kilómetros de río y más de 30 puertos públicos y privados, por donde sale una parte central del complejo exportador.
Y esto no es solo geografía: es empleo, servicios, talleres, transporte, logística, laboratorios, agencias marítimas, y también recursos que deberían volver en infraestructura para que el sistema no se estrangule cuando hay cosecha grande.
Que un buque salga desde Timbúes hacia China con 65.000 toneladas es un símbolo potente.
Pero para que esto deje de ser “una noticia” y se convierta en “un flujo”, hacen falta tres cosas:
- Sostener calidad y consistencia: China puede comprar hoy, pero exige continuidad.
- Cuidar la logística: accesos, turnos, seguridad vial, eficiencia en terminales.
- Reglas claras y coordinación: público–privado, sanitario y comercial, sin improvisación.
Porque, al final, el trigo no viaja solo: viaja con la reputación de toda una provincia productiva.
Bueno, mis queridos lectores, espero que al igual que a mí, les llene de orgullo saber que desde nuestro suelo, nuestras rutas y nuestros ríos, con el trabajo de nuestra gente, llevamos alimento al mundo.
Nos encontramos el próximo sábado.






















