La estructura del mercado tecnológico en Argentina atraviesa un cambio de paradigma fundamental. A partir de este jueves 15 de enero de 2026, los teléfonos móviles ingresarán al país sin pagar derechos aduaneros, completando el esquema de desregulación iniciado el año pasado. El Gobierno nacional proyecta una reducción de hasta el 30% en los precios finales, mientras que el sector industrial advierte por la sostenibilidad del empleo en el polo tecnológico austral.
El fin de los aranceles y el cambio de normativa
La entrada en vigencia del Decreto 333/2025 marca el fin de una era de proteccionismo para la telefonía móvil. Tras un proceso de reducción gradual que llevó la alícuota del 16% al 8% en mayo pasado, el Ministerio de Economía oficializó la eliminación total del impuesto a la importación. Esta medida no es un hecho aislado, sino que forma parte de un paquete de desregulación impositiva que afecta a varios segmentos de la electrónica de consumo.
En el mismo esquema, se eliminaron los impuestos internos para celulares, televisores y aires acondicionados fabricados en Tierra del Fuego, que bajaron del 9% al 0%. Asimismo, se redujeron los gravámenes para televisores y consolas de videojuegos importadas, que pasaron del 19% al 9,5%. El objetivo central de la administración actual es equiparar las condiciones de competencia entre los productos nacionales y los extranjeros, buscando dinamizar un mercado que presentaba precios elevados en comparación con el resto de la región.
Expectativa de precios y el factor del stock
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha señalado que esta apertura permitirá una mayor oferta y precios más competitivos. Según las proyecciones oficiales, el costo de los dispositivos en góndola debería alinearse progresivamente con los valores internacionales. Sin embargo, los analistas de mercado sugieren cautela y advierten que la baja podría no ser inmediata.
La demora en el reflejo de los nuevos precios responde principalmente a la rotación de stock. Las unidades que se encuentran actualmente en los puntos de venta fueron adquiridas bajo el esquema impositivo anterior. Por lo tanto, la reducción significativa se percibirá con mayor claridad a medida que ingresen los nuevos embarques gestionados a partir de esta semana. Además, el precio final seguirá influenciado por los costos logísticos y los márgenes de comercialización de los principales minoristas.
Tierra del Fuego ante un nuevo escenario productivo
La contracara de la medida es la situación en la provincia de Tierra del Fuego. El régimen de promoción industrial, que históricamente protegió la fabricación local mediante aranceles a la competencia extranjera, enfrenta hoy su mayor desafío. Desde la seccional Río Grande de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) han manifestado una profunda preocupación por el impacto de la quita de aranceles en la producción nacional y la estabilidad laboral.
Marcos Linares, secretario adjunto del gremio, advirtió que bajar los aranceles a cero agrava una situación productiva que ya era compleja. El sindicato recordó que durante 2025 se impulsaron medidas de fuerza que paralizaron la actividad electrónica en la isla. La postura gremial sostiene que la política oficial pone en riesgo miles de puestos de trabajo y debilita la industria instalada en uno de los principales polos tecnológicos del país.
Contexto macroeconómico y proyecciones para 2026
La eliminación de aranceles se da en un marco de proyecciones moderadamente optimistas para la economía argentina según organismos internacionales. El Banco Mundial ha pronosticado que Argentina crecerá un 4% en 2026, mientras que el Fondo Monetario Internacional sitúa al país en una etapa de reordenamiento de precios relativos y recuperación del consumo privado.
Para el usuario final, la medida representa la posibilidad de acceder a tecnología de última generación a valores más competitivos. La gestión nacional defiende la medida como un paso fundamental en la eliminación de impuestos, bajo la premisa de que la competencia forzará una mejora en la eficiencia de toda la cadena de valor tecnológica. El mercado ahora queda a la espera de la reacción de las grandes marcas y la posible llegada de nuevos competidores internacionales.






















