Con la llegada de la primavera, el aumento de las temperaturas y las lluvias previstas para los próximos meses en el marco del fenómeno de El Niño, comienza un período clave para la prevención del dengue.
Hasta el momento, se confirmó un solo caso en la temporada: el de una mujer del departamento Rosario que contrajo la enfermedad durante un viaje a Perú. Se trata de un caso importado, por lo que aún no se registran contagios autóctonos, mientras que las condiciones climáticas favorables obligan a reforzar las medidas de prevención frente a la proliferación del mosquito transmisor.
En diálogo con el programa Está Pasando, la Licenciada en saneamiento ambiental, Mariana Maglianese explicó que la aparición del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, el zika y la chikungunya, responde a condiciones ambientales específicas. Además, remarcó que el fenómeno de El Niño y las lluvias más frecuentes requieren reforzar las medidas de prevención en los hogares, donde se encuentran los principales criaderos de esta especie.
Dengue importado y autóctono: cuáles son las diferencias
Maglianese señaló que, en esta primera etapa de la temporada, los casos que pueden aparecer son principalmente importados, es decir, de personas que viajaron a regiones donde el virus circula durante todo el año, como Brasil, Perú o Ecuador.
“Estamos en una situación en la que lo que están apareciendo son los casos de dengue de personas que viajan a lugares donde hay dengue y vienen con la enfermedad”, explicó.
La especialista advirtió que el riesgo no termina con el regreso del viajero. Si una persona vuelve infectada y es picada por un mosquito Aedes aegypti presente en Santa Fe, ese insecto puede adquirir el virus y transmitirlo a otras personas, dando lugar a casos autóctonos.
Por eso, insistió en la importancia de consultar rápidamente ante la aparición de síntomas compatibles con dengue después de un viaje y utilizar repelente para evitar nuevas picaduras. Estas medidas contribuyen a interrumpir la cadena de transmisión y reducir las posibilidades de que se produzcan contagios dentro de la comunidad.
En cuanto a la dinámica estacional, Maglianese recordó que la circulación del dengue suele presentar dos períodos diferenciados: uno durante los primeros meses del año y otro que comienza a desarrollarse con la llegada de la primavera y el verano. En general, los casos autóctonos empiezan a aparecer a partir de diciembre y enero, cuando las condiciones favorecen una mayor actividad del mosquito vector.
El Niño, las lluvias y la importancia de eliminar los criaderos
La especialista explicó que no todos los mosquitos que aparecen durante los meses cálidos transmiten enfermedades. En la provincia existen numerosas especies que resultan molestas, pero que no son vectores del dengue. El Aedes aegypti, en cambio, necesita determinadas condiciones para desarrollarse, entre ellas temperaturas adecuadas, lluvias y un período de luz diurna más prolongado.
“Estamos en octubre y ya están naciendo los mosquitos Aedes aegypti”, señaló Maglianese, al explicar por qué la prevención debe intensificarse en esta época del año.
En ese contexto, las lluvias previstas hasta febrero del próximo año pueden favorecer el aumento de las poblaciones de mosquitos. Sin embargo, la especialista aclaró que la magnitud del riesgo no depende exclusivamente del fenómeno de El Niño, sino también de las condiciones que se generen en cada vivienda.
A diferencia de otras especies, el Aedes aegypti deposita sus huevos en las paredes de recipientes que pueden acumular agua, como baldes, botellas, latas, cubiertas y otros objetos abandonados en patios y jardines. Por eso, las charcas, zanjas y zonas inundables no son los principales criaderos de este mosquito, aunque sí pueden favorecer la reproducción de otras especies.
“Si se lograra, idealmente, que no hubiera un recipiente donde puedan colocar sus huevos, la densidad de mosquitos puede ser la misma o menor que el año pasado, más allá de El Niño o La Niña”, sostuvo.
Maglianese también explicó que las lluvias frecuentes pueden mantener los recipientes con agua durante períodos prolongados y favorecer la eclosión de una mayor cantidad de huevos. Si aumenta la población del mosquito vector y el virus comienza a circular, también crece el riesgo de transmisión y de brotes.
Por eso, recomendó revisar periódicamente los patios y espacios exteriores, eliminar los objetos que acumulen agua y mantener limpios los recipientes que no puedan retirarse. Con lluvias más frecuentes, estas tareas deben repetirse de manera sostenida para evitar que se formen nuevos criaderos.
La prevención, concluyó, no depende únicamente de las condiciones meteorológicas: el cuidado cotidiano de los hogares y la consulta médica oportuna ante síntomas compatibles con dengue son fundamentales para reducir el riesgo de transmisión en Santa Fe.





















