El investigador santafesino Alberto Frutos aseguró que durante sus recorridas por la laguna Setúbal a finales de los años 80 y principios de los 90 descubrió marcas en el pantano con formas pentagonales y hexagonales, zonas de pasto endurecido y deshidratado como porcelana, y luces que se movían cambiando de color.
Según el entrevistado, varios testigos, incluidos pescadores y vecinos de la Costanera santafesina, observaron figuras pequeñas que parecían desplazarse alrededor de esas luces, causando asombro y temor.

Frutos, con años de experiencia, detalló que organizaban guardias nocturnas para documentar los fenómenos y que los testigos describieron sonidos extraños como el de una máquina mientras las luces se movían de forma vertiginosa.
Enfatizó que, a pesar de no contar con videos concluyentes, los relatos y los hallazgos en la zona refuerzan la seriedad de las observaciones y mantienen el misterio intacto.
Finalmente, para Frutos, los fenómenos en las zonas mencionadas son un enigma que sigue despertando curiosidad y alerta entre los habitantes de la región.






















