Ariel Ramírez nació en Santa Fe el 4 de septiembre de 1921. Pianista, concertista, compositor y director, construyó una extensa trayectoria que llevó los ritmos y las melodías argentinas a distintos escenarios del mundo.
Su nombre quedó asociado para siempre a La Misa Criolla, una de las obras musicales argentinas con mayor reconocimiento internacional. La composición fue editada en más de 40 países y vendió más de tres millones de placas discográficas.
Pero la historia de Ariel Ramírez comenzó mucho antes de aquel éxito.
Los primeros pasos de Ariel Ramírez
Durante sus primeros años como músico, Ramírez se dedicó a recopilar melodías folclóricas en Jujuy y Tucumán. Ese contacto con las expresiones musicales del norte argentino fue fundamental para construir el lenguaje que luego atravesaría gran parte de su obra.
Entre 1950 y 1952 viajó por Europa. Allí ofreció conciertos de música argentina en universidades de Alemania, España, Inglaterra e Italia.
En 1955 fundó su propia Compañía de Folclore, con la que continuó presentándose en distintos países europeos. También perfeccionó sus estudios musicales con el maestro Erwin Leuchter.
A lo largo de su carrera, además, Ariel Ramírez presidió la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC).
La Misa Criolla, su obra más reconocida
La obra que terminó de convertir a Ariel Ramírez en una figura reconocida internacionalmente fue La Misa Criolla.
La composición surgió a partir de la traducción al castellano de los textos de la liturgia católica, luego de que el Concilio Vaticano II estableciera que los oficios religiosos podían celebrarse en el idioma de cada comunidad, dejando atrás el uso obligatorio del latín.
Para la creación de la obra, Ramírez contó con el apoyo y la colaboración de los sacerdotes Osvaldo Catena, Jesús Gabriel Segade y Alejandro Mayol.
La Misa Criolla está formada por cinco partes de la liturgia: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei.
Su particularidad estuvo también en la música. Ramírez combinó elementos de distintos ritmos del folclore argentino con influencias de Bolivia y Perú, construyendo una obra que logró unir tradición religiosa y música popular latinoamericana.
La primera versión contó con las voces del grupo Los Fronterizos.
De Santa Fe al mundo
La Misa Criolla alcanzó rápidamente una enorme repercusión. Fue presentada en escenarios de gran importancia y llegó incluso a los Estados Unidos.
Entre sus intérpretes estuvieron el propio Ariel Ramírez en piano, Zamba Quipildor, Jaime Torres en charango, Domingo Cura en percusión y el Coro Polifónico Nacional Argentino, dirigido por Roberto Saccente.
La obra también fue interpretada por reconocidas figuras internacionales como Mercedes Sosa, George Dalaras y José Carreras. Incluso Plácido Domingo participó en una versión en la que interpretó el Kyrie junto a Dominic Miller.
El reconocimiento trascendió las fronteras de la música argentina. En 2014, a 50 años de su creación y cuatro años después de la muerte de Ramírez, La Misa Criolla fue interpretada en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.
Una obra que fue mucho más allá de La Misa Criolla
Aunque La Misa Criolla fue su composición más famosa, la producción de Ariel Ramírez fue mucho más amplia.
Entre sus obras se encuentran La tristecita, Navidad nuestra, La peregrinación, Los caudillos, Los inundados, Alfonsina y el mar, Cantata sudamericana, Antiguo dueño de las flechas, La hermanita perdida, Misa por la paz y la justicia y Tríptico mocoví.
Muchas de estas composiciones fueron realizadas junto a grandes escritores y poetas argentinos, entre ellos Félix Luna, Atahualpa Yupanqui, Miguel Brascó y Guiche Aizenberg.
Una de sus canciones más recordadas es Alfonsina y el mar, compuesta junto a Félix Luna en 1969. La obra se convirtió en un clásico del repertorio popular argentino.
Los reconocimientos a Ariel Ramírez
La trayectoria de Ramírez recibió numerosos reconocimientos. En 1985 obtuvo el Premio Konex de Platino como Compositor de Folclore y el Diploma al Mérito en la misma categoría.
También fue distinguido en 1968 por la música de la película Martín Fierro, dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, con un premio otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina.
El legado de un santafesino
Ariel Ramírez murió el 18 de febrero de 2010, a los 88 años.
Sin embargo, su música continuó recorriendo el mundo. Desde las melodías que recopiló en el norte argentino hasta los grandes escenarios internacionales, construyó una obra que ayudó a proyectar el folclore argentino mucho más allá de sus fronteras.
Y entre todas sus composiciones, La Misa Criolla permanece como el gran símbolo de ese legado: una obra nacida de la música argentina que consiguió convertirse en patrimonio cultural escuchado e interpretado en distintos rincones del planeta.
