En su columna semanal en Amanecer no es poco, la abogada especialista en derecho penal Jaquelina Balangione abordó la justicia restaurativa como una alternativa al modelo penal centrado exclusivamente en la sanción y el encierro.
La especialista explicó que se trata de un método que busca evitar la judicialización en determinados casos y encontrar respuestas que permitan recomponer los vínculos afectados por un delito.
“La justicia restaurativa en sí es un método que tiene que ver con evitar la judicialización en algunos supuestos y buscar soluciones más genuinas a los conflictos”, explicó Balangione.
Según señaló, el objetivo no es solamente determinar la responsabilidad penal, sino también trabajar sobre las consecuencias del hecho y recuperar la paz social.
Responsabilizar, reparar y recomponer los vínculos
Balangione explicó que la justicia restaurativa parte de una concepción diferente del delito: no se limita a considerar que se infringió una norma, sino que entiende que también se rompió un vínculo entre quien cometió el hecho, la víctima y la sociedad.
“Cuando se comete un delito no solo se infringe una ley sino que se rompe un vínculo”, sostuvo la especialista. En ese sentido, señaló que la propuesta apunta a que quien cometió el delito pueda asumir su responsabilidad, reparar el daño y reconstruir su vínculo con la sociedad.
La abogada remarcó que este enfoque tiene especial importancia cuando se trata de jóvenes. Consideró que, incluso frente a hechos graves, el sistema debe contemplar que se trata de personas que todavía están en proceso de formación.
“Estamos frente a chicos, a personas que por más antipática que nos resulten y bronca que te dé cuando te roban o que se te meten en tu casa o lo que sea, son personas que todavía no están terminadas de formar”, afirmó Balangione.
Para la especialista, la respuesta debería combinar la responsabilización con programas socioeducativos que permitan ofrecer otras herramientas. También planteó que este criterio no debería limitarse a los menores de edad, sino alcanzar a los jóvenes de entre 18 y 24 años, un grupo que, según describió, tiene una presencia importante en las cárceles.
El modelo penitenciario y las experiencias de otros países
Durante la entrevista, Balangione cuestionó los modelos penitenciarios que se concentran en el encierro y el castigo sin generar herramientas concretas para la reinserción. Como ejemplo, mencionó experiencias desarrolladas en Europa y Brasil que incorporan educación, trabajo, participación comunitaria y acompañamiento interdisciplinario.
En ese sentido, describió el modelo APAC, desarrollado en Brasil, donde las personas privadas de su libertad participan de un esquema comunitario con trabajo, educación y fuerte participación de la sociedad civil.
“Cada libro que un preso lee, un día menos de prisión”, relató Balangione sobre una de las experiencias que pudo conocer personalmente. También destacó que quienes participan del sistema trabajan, colaboran en el mantenimiento de los pabellones y asumen distintas responsabilidades dentro de la comunidad.
La especialista sostuvo que este tipo de experiencias muestran que existen alternativas al encierro tradicional. Según relató, el modelo APAC comenzó hace décadas en Brasil y actualmente cuenta con numerosas instituciones, mientras que también fue tomado como referencia en otros países.
“Entra el hombre, el delito queda fuera”, señaló al explicar uno de los principios utilizados en estos establecimientos, donde se busca preservar la dignidad de las personas y generar condiciones para que puedan reconstruir su vida después de cumplir una condena.
En síntesis, Balangione sostiene que la discusión en torno a la justicia restaurativa implica revisar no solo la respuesta frente al delito, sino también qué sucede durante el cumplimiento de una pena. En ese sentido, planteó que el encierro también puede incorporar criterios restaurativos y socioeducativos, con herramientas que permitan reducir la reincidencia y favorecer una verdadera reinserción social.
