El histórico puertorriqueño murió a los 62 años tras luchar contra un cáncer colorrectal, pero dejó una huella que atraviesa generaciones y fronteras del básquet.
La madrugada del martes marcó el fallecimiento de Piculín Ortiz a los 62 años, tras una enfermedad diagnosticada a fines de 2023. El histórico pivote puertorriqueño murió en San Juan, acompañado por su esposa Sylvia Ríos, su hija Neira y su entorno cercano. Nacido el 25 de octubre de 1963 en Aibonito, su figura quedó asociada a una de las etapas más competitivas del básquet internacional.
En 1987 fue seleccionado en el draft de la NBA por Utah Jazz, convirtiéndose en el primer puertorriqueño en lograrlo. Jugó la temporada 1988-89 en la liga y luego desarrolló gran parte de su carrera en Europa. Pasó por Real Madrid Baloncesto y Barcelona, donde ganó la Copa del Rey en 1991 y fue subcampeón de la Copa de Europa ese mismo año. También jugó en Zaragoza, Andorra, Málaga y en Grecia, donde obtuvo la Copa Korac.
En el Baloncesto Superior Nacional de Puerto Rico conquistó ocho campeonatos: tres con los Atléticos de San Germán (1985, 1991, 1994) y cinco con los Cangrejeros de Santurce (1998, 1999, 2000, 2001 y 2003), ubicándose entre los jugadores más ganadores de la liga. Además, vistió la camiseta de los Capitanes de Arecibo durante su carrera local.
Con la selección nacional debutó en 1983 y tuvo una extensa trayectoria internacional hasta su retiro en 2006. Disputó cuatro Juegos Olímpicos (Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004) y múltiples Campeonatos Mundiales. Su número 4 fue retirado en Puerto Rico y recibió reconocimientos como su ingreso al Salón de la Fama del Deporte Puertorriqueño en 2018 y al Salón de la Fama de la FIBA en 2019.