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El desolador relato de un trabajador de Lácteos Verónica: ‘No quiero que cierre, quiero levantarme temprano y trabajar'”

Ramón Mendoza, trabajador despedido de la planta de Boulogne relató por la Nueva 9 el drama que viven 55 familias tras recibir el telegrama. Denunció una deuda salarial de tres meses y un panorama devastador

La crisis que atraviesa la histórica firma Lácteos Verónica sumó un capítulo dramático en las últimas horas. En una entrevista conmovedora con la Nueva 9, Ramón Mendoza, empleado del centro logístico que la empresa posee en Boulogne, detalló la angustia de los trabajadores que hoy se encuentran acampando en las puertas de la fábrica tras haber sido despedidos.

“Vivo un momento muy difícil, una angustia terrible. A los 55 trabajadores de la planta nos mandaron el telegrama y no podemos ingresar. Estamos rechazando los despidos y pidiendo explicaciones junto al gremio Atilra”, explicó Mendoza durante el aire de la radio.

Un centro logístico sin mercadería

Mendoza describió un efecto dominó que nace en las cuencas lecheras y termina en las heladeras vacías de la logística. “Las plantas del interior (Totoras, Lehmann y Suardi) están directamente paradas. Como ellos no producen, nosotros no tenemos mercadería para repartir. Es una situación que no podemos creer: hace un año y medio no dábamos abasto con los camiones y hoy las seis cámaras de frío están apagadas”.

La situación económica de los empleados es crítica. Según relató el trabajador, la empresa adeuda parte de diciembre, el aguinaldo, enero y febrero. “El Estado está directamente ausente, con una política muy fría y cero empatía. La industria se está cayendo y esto es un producto argentino que tenemos que defender”, lamentó.

El impacto de la recesión

Para Mendoza, el diagnóstico es claro y excede el conflicto gremial: “La política económica está demoliendo a las empresas. No es solo el sector lácteo, es una zona de industrias donde cierran autopartistas y frigoríficos. Es tierra arrasada”.

A pesar de los telegramas, los trabajadores mantienen una luz de esperanza depositada en una reunión clave en la Secretaría de Trabajo prevista para mañana. “Yo no quiero que se cierre Verónica. Hay gente con 40 años de servicio. Lo único que quiero es levantarme temprano, trabajar y cumplir”, concluyó con voz quebrada.

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