El Club Atlético Colón mantiene una marcha firme y con doble frente en el fútbol argentino. Mientras el cuerpo técnico liderado por Ezequiel Medrán y la comisión directiva concentran sus esfuerzos en abrochar incorporaciones clave para potenciar al primer equipo en la exigente Zona A de la Primera Nacional, los despachos del club también ejecutan movimientos estratégicos orientados a resguardar los cimientos de la institución.
La muestra más clara de esta planificación integral se oficializó con la firma del nuevo contrato de Lucas Picech. El marcador central, oriundo de La Sarita y categoría 2003, selló su continuidad con la entidad rojinegra hasta diciembre de 2028, un movimiento que trasciende lo meramente formal para transformarse en una rotunda declaración de intenciones respecto a la preservación del patrimonio futbolístico genuino.
Esta renovación expone la filosofía silenciosa pero activa que se vive puertas adentro en el barrio Centenario. Aunque la atención mediática externa se la llevan las tratativas por nombres como Franco García o Jonathan Herrera, la mesa chica sabalera comprende que el éxito deportivo a mediano plazo depende directamente de blindar a sus mejores talentos ante eventuales sondeos de otros mercados.
Con un registro que ya supera las 15 apariciones oficiales entre compromisos de Primera y torneos formativos de la AFA, Picech representa esa estirpe de defensores moldeados en la casa que aguardan su consolidación definitiva. El nuevo vínculo contractual le otorga al futbolista la tranquilidad necesaria para seguir madurando su juego, al tiempo que le da a Colón la certeza de contar con una base sólida y con pertenencia de cara a las próximas temporadas.





















