La nación africana regresa tras 52 años a una Copa del Mundo. Sin embargo, diversos problemas tanto sociales como sanitarios ponen en jaque la presencia de sus seguidores en suelo norteamericano
El inicio de la Copa del Mundo 2026 está al caer y con la pelota rodando también se pone en marcha el movimiento masivo de los simpatizantes de los 48 seleccionados participantes a la cita deportiva. Sin embargo, diversos inconvenientes atentan contra el ingreso a Norteamérica de los seguidores de la República Democrática del Congo.
La escalada bélica en el este de la nación africana se combina con la creciente presencia del ébola en la región, la cual llevó al seleccionado seguir las directrices de Estados Unidos al realizar un aislamiento en Europa antes de viajar al Mundial y modificar su cronograma original en Kinsasa.
El mayor pesar se lo llevan los fanáticos, que aguardaron 52 años para ver a su país otra vez en la gran cita y por primera vez con su denominación actual, ya que en 1974 lo hicieron como la República del Zaire. En medio de las dificultades para contener el virus y el acecho de conflictos cívicos, la Federación Congoleña de Fútbol (FECOFA) elevó un reclamo ante la FIFA.
En el mismo, el ente exclamó por el reembolso del coste de las entradas adquiridas por los aficionados, que ahora se ven impedidos de ingresar a los Estados Unidos por las restricciones de visado ante la epidemia delineados por la nación co-anfitriona.
La preocupación sobre el brote sanitario en la RD del Congo
El brote de ébola (el decimoséptimo en el país) fue declarado como tal el 15 de mayo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que a la fecha confirmó diez muertes por el virus y detectó otras 220 muertes sospechosas y 900 casos sospechosos más en tan solo dos semanas.
La provincia de Ituri donde se detectaron dichos casos es rica en minerales y ha sufrido la violencia de diversos movimientos armados durante más de tres décadas. Desde principios de 2025 el grupo insurgente AFC/M23 se apoderó de diversas zonas del territorio elevando aún más las tensiones.
El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, lamentó que los enfrentamientos estén “provocando desplazamientos masivos, empujando a los contactos expuestos a campamentos superpoblados e interrumpiendo corredores de contención cruciales”.
“Los trabajadores de primera línea lo arriesgan todo, mientras que los ataques a los centros de salud hacen que el rastreo de casos y sus contactos sea casi imposible”. El secretario general de la OMS pidió el cese inmediato de las hostilidades para permitir que el personal médico acceda a las zonas de riesgo: “No podemos generar confianza en la comunidad ni aislar a los enfermos mientras caen bombas”.
“Instamos a todas las partes en conflicto a que acuerden un alto el fuego inmediato para contener este brote y permitir el acceso seguro y continuo de los equipos médicos. Les suplicamos que prioricen la supervivencia humana por encima de todo”, completó.