Adrián Arquiola, reconocido astrónomo de Funes con más de 35 años de trayectoria, vivió un hecho que asegura nunca podrá olvidar.
Mientras cerraba el observatorio tras una jornada de clases, percibió algo extraordinario: cuatro personas de apariencia normal, pero con un fondo de ojos y una mirada que jamás había visto. Se trataba de un matrimonio y sus dos hijos, que lo observaron en silencio, sin emitir sonido alguno.
El encuentro fue tan impactante que Arquiola quedó paralizado, incapaz de avanzar o retroceder. Según contó, solo cuando la joven hija giró ligeramente hacia la nebulosa de Orión y murmuró unas palabras de elogio, los cuatro visitantes se retiraron, desapareciendo sin dejar rastro. No había huellas, ni autos, ni cámaras que registraran su presencia.
El astrónomo describe la sensación como si esos seres utilizaran un “traje de astronauta” para interactuar con la Tierra, dejando entrever que podrían no ser de este planeta. “Fue una experiencia intransferible, imposible de explicar con palabras”, afirmó, recalcando que jamás había sentido algo similar en toda su carrera.
Arquiola destacó que su labor en el observatorio no tiene fines comerciales, sino educativos: busca despertar la curiosidad sobre el universo y enseñar a valorar fenómenos que escapan a la comprensión humana. Según él, este tipo de experiencias también nos recuerda la importancia de la empatía y la apertura hacia lo desconocido.
Finalmente, el científico reflexionó: mientras más conozcamos el cosmos, más podremos evolucionar como especie. Y aunque no todos puedan ver lo que él presenció, para Arquiola, la vida del universo está en todos los rincones, esperando ser descubierta.






















