Cada censo es mucho más que un número. Detrás de la cantidad de habitantes aparecen las transformaciones de una sociedad: dónde vive la población, cuántos hijos tiene, cuánto estudia, cómo son sus viviendas, qué servicios tiene y cómo cambia la estructura de los hogares.
En la Argentina se realizaron once censos nacionales de población: 1869, 1895, 1914, 1947, 1960, 1970, 1980, 1991, 2001, 2010 y 2022. En ese período, el país pasó de tener menos de dos millones de habitantes a superar los 45 millones.
1869: la Argentina que comenzaba a contarse
El primer Censo de la República Argentina se realizó entre el 15 y el 17 de septiembre de 1869, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.
El relevamiento registró 1.877.490 habitantes, aunque la cobertura territorial era muy diferente a la actual. Algunos territorios que hoy forman parte de la Argentina todavía no estaban bajo el control efectivo del Estado nacional.
Era un país predominantemente rural. Tomando el criterio utilizado posteriormente para comparar los censos, alrededor de un 28,6% de la población residía en centros urbanos, mientras que la mayoría vivía en zonas rurales.
También era una sociedad con una fuerte presencia de población extranjera, aunque el gran salto inmigratorio todavía estaba por llegar.
1895: inmigración y crecimiento
Veintiséis años después, el segundo censo encontró una Argentina de aproximadamente cuatro millones de habitantes.
El crecimiento fue extraordinario: más que duplicó la población registrada en 1869. La inmigración europea tuvo un papel central en esa transformación y comenzó a modificar profundamente la composición de la sociedad.
También crecieron las ciudades. Para 1895, cerca del 37,4% de la población era considerada urbana bajo el criterio utilizado en la comparación histórica.
La Argentina comenzaba a dejar atrás lentamente su perfil rural y a consolidar grandes centros urbanos.
1914: una sociedad cada vez más urbana
El tercer Censo Nacional, realizado el 1 de junio de 1914, registró alrededor de 7,9 millones de habitantes.
La transformación urbana ya era evidente: más de la mitad de la población, el 52,7%, residía en ciudades y pueblos considerados urbanos según el criterio censal.
La inmigración también alcanzaba uno de sus mayores pesos históricos. En 1914, alrededor del 30% de la población había nacido en el extranjero.
La Argentina de comienzos del siglo XX era, por lo tanto, mucho más poblada, urbana e inmigratoria que la que había sido observada en 1869.
1947: una Argentina que cambia de escala
El cuarto Censo General de la Nación se realizó en 1947 y registró 15.893.827 habitantes.
En poco más de tres décadas, la población prácticamente se había duplicado.
Pero no solo había más argentinos: también había cambiado dónde vivían. El porcentaje de población urbana llegó al 62,5%, más del doble del registrado en 1869.
La Argentina comenzaba a consolidar definitivamente su perfil urbano. Las ciudades concentraban cada vez más habitantes y las migraciones internas empezaban a adquirir un peso creciente.
1960: el censo del 30 de septiembre
El 30 de septiembre de 1960 se realizó el quinto Censo Nacional de Población, Viviendas y Agropecuario.
La Argentina tenía entonces 20.013.793 habitantes y 4.681.333 viviendas particulares.
Este censo incorporó preguntas que permiten observar aspectos de la vida cotidiana y de la estructura social, como alfabetización, asistencia escolar, ocupación, estado civil, lugar de nacimiento y características de las viviendas.
También comenzó a preguntarse por el lugar de residencia habitual, lo que permitió estudiar con mayor precisión las migraciones internas.
Fue, además, el primer censo realizado en un año terminado en cero, siguiendo las recomendaciones internacionales de periodicidad decenal.
1970: otro censo, otra Argentina
Exactamente diez años después, el 30 de septiembre de 1970, se realizó el sexto Censo Nacional de Población, Familias y Viviendas.
El país había alcanzado los 23.364.431 habitantes.
El relevamiento fue el primero realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, creado en 1968. Para entonces, la Argentina ya era una sociedad predominantemente urbana y la proporción de población extranjera había descendido respecto de las primeras décadas del siglo.
La inmigración internacional había dejado de ser el principal motor del crecimiento demográfico y las migraciones internas tenían cada vez mayor importancia.
1980 y 1991: hogares, educación y una sociedad que envejece
El censo de 1980 registró 27.949.480 habitantes. Una década más tarde, en 1991, la población llegó a 32.615.528.
La mirada censal fue incorporando nuevas dimensiones. Ya no se trataba solamente de saber cuántas personas vivían en el país: también interesaba conocer cómo estaban conformados los hogares y cuáles eran sus condiciones habitacionales.
La Argentina comenzó a mostrar con mayor claridad otro fenómeno que se profundizaría en las décadas siguientes: el envejecimiento progresivo de su población.
La reducción de la natalidad y de la mortalidad fue modificando la tradicional pirámide poblacional. Había proporcionalmente menos niños y más adultos mayores.
2001: el censo de una Argentina en crisis
El noveno Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas se realizó en noviembre de 2001 y contabilizó 36.260.130 habitantes.
El relevamiento quedó asociado históricamente a una Argentina que atravesaba una profunda crisis económica y social. Sin embargo, los datos censales permiten mirar el proceso más allá de aquella coyuntura.
La población seguía creciendo, pero a un ritmo menor que durante las grandes oleadas migratorias de fines del siglo XIX y comienzos del XX.
Al mismo tiempo, la información sobre hogares y viviendas permitía observar una sociedad cada vez más urbana y con estructuras familiares diferentes de las registradas décadas atrás.
2010: 40 millones de habitantes
El Censo 2010 registró 40.117.096 habitantes.
La Argentina había recorrido un enorme camino desde aquel primer conteo de 1869: la población se había multiplicado más de 20 veces.
Pero el cambio más importante no estaba solamente en la cantidad de personas.
El acceso a servicios, las condiciones de las viviendas, los niveles educativos, la cobertura de salud, la composición de los hogares y el acceso a nuevas tecnologías pasaron a ocupar un lugar cada vez más importante en la fotografía censal.
2022: una Argentina más grande, urbana y envejecida
El último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas se realizó en 2022 y contabilizó 45.892.285 habitantes.
La fotografía demográfica era muy diferente a la de los primeros censos.
La edad mediana de la población llegó a 32 años y el 11,9% de los habitantes tenía 65 años o más, frente al 3,9% registrado en 1947.
Al mismo tiempo, el porcentaje de población de entre 0 y 14 años había descendido hasta el 22%, mientras que el grupo de 15 a 64 años representaba el 66,1%.
La pirámide poblacional dejó así de tener la base extremadamente ancha que caracterizaba a la Argentina de fines del siglo XIX y comienzos del XX.
De contar habitantes a medir cómo vivimos
Los censos también permiten observar una transformación profunda de las condiciones habitacionales.
En 1869, la mayoría de los argentinos vivía fuera de las ciudades. Con el paso de las décadas, el crecimiento urbano modificó las necesidades de vivienda, infraestructura y servicios.
En el Censo 2022, el INDEC relevó, entre otros aspectos, la procedencia del agua, el acceso a la red pública, los desagües cloacales, la cantidad de baños, los materiales de las viviendas, el régimen de tenencia y el acceso a internet.
La vivienda dejó de ser considerada únicamente como un techo: se convirtió en uno de los indicadores fundamentales para conocer las condiciones de vida de la población.
Lo mismo ocurrió con la educación y la salud. Los censos más recientes permiten conocer el máximo nivel educativo alcanzado, la asistencia escolar y la cobertura de salud, entre otras dimensiones.
Una Argentina que cambió de censo en censo
Los números permiten dimensionar el recorrido.
En 1869 había 1,87 millones de habitantes. En 1895 fueron alrededor de 4 millones; en 1914, 7,9 millones; en 1947, 15,9 millones; en 1960, 20 millones; en 1970, 23,3 millones; en 1980, 27,9 millones; en 1991, 32,6 millones; en 2001, 36,2 millones; en 2010, 40,1 millones y en 2022, 45,9 millones.
Pero la historia que cuentan esos números es mucho más amplia.
La Argentina pasó de ser un país mayoritariamente rural a uno predominantemente urbano. De una sociedad joven y con una enorme presencia de inmigrantes europeos a una población más envejecida y con una proporción mucho menor de habitantes nacidos en el extranjero. De censos centrados principalmente en contar personas a relevamientos que buscan conocer cómo viven, estudian, trabajan y se organizan los hogares.
Por eso, mirar los censos en conjunto permite hacer una fotografía de más de 150 años de historia argentina.
Cada diez años, o con los intervalos que finalmente tuvo cada operativo, el país volvió a hacerse la misma pregunta: ¿cuántos somos?
Con el tiempo, la pregunta se volvió mucho más amplia: ¿quiénes somos, dónde vivimos y cómo vivimos?





















