En un golpe histórico al mercado ilegal de armamento, la Policía Federal Argentina (PFA) desarticuló una compleja organización criminal dedicada al desvío, tráfico y contrabando de armas de fuego. La estructura, que operaba bajo una fachada de legalidad, contaba con una red de lavado de activos y ramificaciones en diversas provincias, entre ellas Santa Fe.
La investigación, denominada “Operación Armas sin Fronteras”, fue llevada adelante por el Departamento Investigaciones Antimafia durante dos años. La causa se inició por una denuncia del RENAR tras detectar la compra masiva de pistolas semiautomáticas (marcas Bersa, Glock y Taurus) por parte de personas que no tenían capacidad económica para justificarlas.
El “modus operandi”
La banda utilizaba un sistema de “testaferros” o prestanombres. Reclutaban personas de bajos recursos para que, a cambio de dinero, prestaran sus datos para habilitarse como usuarios ante el RENAR. Una vez obtenida la credencial, la organización compraba armas de forma legal para luego limarles la numeración y venderlas en el mercado negro nacional o enviarlas de contrabando a Chile y Uruguay.
Para que este engranaje funcionara, la red contaba con:
- Ex empleados del RENAR: Facilitaban los trámites de compra y transferencia.
- Armeros y gestores: Centralizaban las ventas y simulaban la legalidad de los movimientos.
- Instructores de tiro: Brindaban certificados de aptitud médica y psicológica irregulares.
Megaoperativo nacional
Bajo las órdenes del Dr. Adrián González Charvay, del Juzgado Federal de Campana, se ejecutaron 140 allanamientos simultáneos en Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, San Luis, Mendoza, Corrientes, Misiones, Neuquén, Chubut, Salta y Tierra del Fuego.
El saldo del operativo arroja 35 detenidos (31 hombres y 4 mujeres) y un arsenal impactante secuestrado: 8 ametralladoras, 55 pistolas de grueso calibre, 25 escopetas, 17 revólveres, fusiles, más de 43.000 municiones, una granada y drogas (cocaína “tusi” y marihuana).
Muchas de las armas que esta organización volcó al mercado marginal fueron recuperadas previamente en hechos de sangre y procedimientos delictivos tanto en Argentina como en países limítrofes, lo que demuestra el alto impacto de esta banda en la criminalidad organizada regional.





















