El campo argentino transita semanas decisivas. A la presión de los precios internacionales se suma un escenario climático adverso que ya empieza a reflejarse en los números de la campaña 2026.
Los últimos informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y las proyecciones de una nueva cosecha récord en Brasil marcaron el pulso del mercado, mientras la producción local enfrenta un nivel creciente de incertidumbre.
En diálogo con con Germán Dellamonica en Amanecer no es poco el licenciado en Comercio exterior y analista del mercado de granos, Germán Iturriza explicó que Chicago muestra valores deprimidos en términos comparativos, especialmente en maíz, lo que permitió a Estados Unidos acelerar exportaciones a niveles históricos. “Hoy tenés a Estados Unidos exportando como si no existiera mañana”, señaló.
En contraste, Sudamérica aparece menos competitiva y condicionada por expectativas de oferta elevada, sobre todo desde Brasil.
Un mapa productivo cada vez más desigual
En lo que refiere a la situación climática, este eje aparece como el principal factor de riesgo. Gran parte del país atraviesa estrés térmico e hídrico, con impactos muy distintos según la fecha de siembra y el manejo de cada lote. La provincia de Buenos Aires concentra buena parte de las alertas, aunque el panorama dista de ser uniforme.
“Con total seguridad hay menos kilos en camino”, insistió Iturriza al describir cultivos que ya muestran pérdidas de rinde. Algunos lotes aún resisten gracias a la humedad acumulada en el perfil del suelo, mientras que otros empiezan a evidenciar daños más severos. En ese contexto, sostuvo que será difícil sostener proyecciones optimistas tanto en maíz como en soja.
¿Cambiaron las proyecciones?
Más allá del clima, el analista llamó a prestar atención a variables que suelen quedar fuera del foco inmediato. “Hay un factor silencioso que es la macroeconomía global”, advirtió, en referencia al dólar, las tasas de interés y las decisiones de la Reserva Federal.
Un escenario de dólar débil y tasas a la baja, comentó, podría favorecer la formación de precios más adelante.
En lo climático, los modelos empiezan a mostrar una transición hacia condiciones neutrales y, más adelante, la posibilidad de un evento El Niño. Si ese escenario se consolida, podría mejorar las perspectivas para la campaña fina 2026 y sentar bases más favorables para la gruesa 2026/27.
Sin embargo, antes los productores deberán atravesar un febrero clave, que podría terminar de definir el resultado productivo de la actual campaña.
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