El comercio minorista de la ciudad de Santa Fe sigue sin encontrar el piso. Tras un 2025 marcado por una fuerte recesión, las expectativas de una recuperación para el inicio de este 2026 se vieron frustradas por números que reflejan una crisis persistente. Carlos Arese, representante del Centro Comercial, analizó los datos del primer trimestre y señaló que la “ansiada reactivación” todavía no aparece.
“Venimos de un 2025 muy malo. Si bien diciembre tuvo un buen movimiento, no alcanzó para salvar el año. Ahora, transcurrido el primer trimestre del 2026, vemos que la situación sigue siendo muy compleja”, explicó Arese. Los números del mes de marzo son elocuentes: apenas un 23% de los comercios relevados logró vender más en términos reales que en el mismo mes del año anterior, mientras que el resto se debate entre el estancamiento o caídas nominales de facturación.
Las causas: servicios caros y salarios flacos
Para el referente del sector, el principal problema es macroeconómico y radica en la pérdida de capacidad de compra de las familias santafesinas. Arese aportó un dato revelador sobre el cambio en la estructura de gastos de los hogares: “Hace tres o cuatro años, una familia destinaba entre el 5% y el 8% de sus ingresos al pago de servicios básicos. Hoy, ese porcentaje ronda el 20%. Lo primero que se paga es la luz, el agua y el gas; lo que queda para el consumo minorista es cada vez menos”.
A este combo se suma el alto nivel de endeudamiento familiar. “Es un factor de presión muy serio sobre los ingresos. En Santa Fe pesa mucho el sistema de códigos de descuento en empleados públicos: cuando van a cobrar, el sistema financiero ya les retuvo gran parte del sueldo por deudas previas, y eso impacta directamente en el mostrador”, detalló.
El desafío de la tecnología y el nuevo SEOM
La entrevista también abordó los cambios culturales en el consumo. Arese mencionó la competencia de las plataformas internacionales de comercio electrónico como un “agravante” para el local tradicional. “La gente compra desde el celular y lo recibe en su casa. El comerciante local se tiene que seguir aggiornando a una realidad que ya no es el futuro, es el presente”, subrayó.
Por otro lado, se refirió a la puesta en marcha del nuevo Sistema de Estacionamiento Ordenado Municipal (SEOM) en la capital provincial. Si bien pidió tiempo para evaluar su impacto, advirtió que el aumento en los costos y la dificultad para estacionar podrían derivar en un cambio de hábitos: “Tal vez la gente se vea incentivada a comprar en centros comerciales barriales para evitar el costo y la complicación de acceder al microcentro”.
Optimismo a pesar de todo
Pese al escenario adverso y a reconocer que desde el Gobierno Nacional no se están enviando señales de aliento al consumo, Arese destacó la resiliencia del sector. “Cuando les preguntamos cómo creen que estarán dentro de un año, más del 60% de los comerciantes dice que mejor. Es una cuestión de naturaleza propia: el comerciante siempre es optimista y apuesta a que la cosa va a mejorar, aunque hoy los motivos económicos para pensarlo sean escasos”, concluyó.
