En el año 1995 al publicar su ya clásico libro Relaciones Internacionales, la autora española Esther Barbé, planteaba de forma muy clara la necesidad de “amigar” la teoría con las situaciones que afectan a la sociedad internacional.
En el mismo comienzo de la obra, la internacionalista puntualizaba “la voluntad de articular hechos y teoría, la vida internacional que salta a las pantallas de televisión, y el pensamiento internacional que suele quedarse encerrado en las páginas de los libros o entre las paredes de las aulas. Primero, los hechos no hablan por sí solos y, segundo, la pura abstracción formal es, a nuestro modo de ver, un contrasentido en el terreno de las llamadas ciencias sociales”.
El congreso realizado la semana pasada en la UCSF, coincidió temporalmente, con una agenda fuertemente instalada en la opinión pública, que fue de los dichos de Donald Trump sobre Malvinas a la cadena nacional de Javier Milei, en una vorágine donde estuvo presente la consideración de soberanía, recursos estratégicos, reivindicación de derechos históricos, seguridad nacional y factores de poder.
En medio de la instantaneidad y de la abundancia (a veces sobre-abundancia) de la información, la política internacional está más que nunca en todos los programas y espacios informativos, en cualquier charla familiar o en el trabajo, y en casi todo café compartido.
Y eso ocurre, porque la gente empezó a percibir que los efectos de cualquier evento, que geográficamente pueda dispararse a miles de kilómetros de distancia, son en realidad; cercanos y concretos.
Durante la apertura, el decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Magín Ferrer, hizo notar que Argentina, y más puntualmente sus regiones, como el Litoral, deben ser capaces de contribuir al debate global con aportes, estudios y producción de artículos especializados.
Desde la función pública, el secretario de Relaciones Internacionales de la Provincia, Claudio Díaz, se encargó de destacar que varios municipios santafesinos están entendiendo las oportunidades que ofrece el campo de la cooperación internacional.
En cuanto a algunas de las numerosas exposiciones relacionadas a la coyuntura, pueden mencionarse; las de Natalia Tini, quien opinó que Argentina siempre tiene que pensar a Brasil como el principal aliado comercial, o la postura de Julieta Zelicovich, advirtiendo que una política exterior coherente no puede basarse en la ideología partidaria del poder de turno.
En el tema Malvinas, presente tanto en el programa como en cada break,quedó bastante claro que los dichos de Donald Trump fueron motivados con cometido coercitivo para que el Reino Unido aumente su presupuesto destinado a la OTAN, y no exactamente por un reconocimiento formal de EE.UU. a los históricos y legítimos derechos de soberanía argentina sobre las islas.
También despertó mucho interés, para quienes cursan la carrera de Licenciatura en Relaciones Internacionales, el panel sobre los BRICS; ese alineamiento conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. El mismo estuvo coordinado por Clarisa Giacaglia, especialista que definió esa estrategia de asociación como una contestación significativa a EE.UU. y a la influencia de las potencias occidentales.
En el mismo panel se hizo presente el tema de la inteligencia artificial, sobre la cual, se reflexionó, debe entenderse que el poder en la actualidad ya no es sólo militar o económico, sino que debe considerarse también como poder algorítmico, para lo cual América Latina debería estar mejor preparada para contrarrestar un tipo de riesgo de “colonialismo digital del siglo XXI”, según la mirada de Agustina Marchetti.
Poco antes del cierre, María Cecilia Miguez argumentó sobre la vigencia del debate sobre la posibilidad de una toma de decisiones autónoma en política exterior, y Alejandro Simonoff, previno que “la relación asimétrica” sigue condicionando la vinculación entre los países latinoamericanos y Estados Unidos.
Queda un balance muy positivo del primer Congreso de Relaciones Internacionales del Litoral, que significó, a partir de la propuesta encarada por la UCSF, una instancia oportuna para que todos los actores, incluyendo la provincia y los gobiernos locales, refuercen el conocimiento del contexto global ya sea para consolidar, o bien, para construir una estrategia de inserción internacional que sirva para minimizar impactos ante las crisis, pero también, para estar listos ante las ventanas de oportunidades que ofrece la arena externa en el campo de la cooperación.





















