Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar en la primera vuelta. Además de la Presidencia, los ciudadanos elegirán gobernadores, senadores y representantes para la Cámara de Diputados y las legislaturas estaduales.
La votación llega después de una campaña marcada por una fuerte división política, debates sobre la economía, seguridad, relaciones internacionales y el futuro del expresidente Jair Bolsonaro.
Lula parte con ventaja, pero el escenario está abierto
Las últimas encuestas muestran a Lula como el candidato más votado, aunque sin una diferencia suficiente para asegurar una victoria en primera vuelta.
El último sondeo de Datafolha publicado antes de la elección le asignó a Lula el 45% de los votos válidos, frente al 40% de Flávio Bolsonaro. La medición tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.
Otro estudio, realizado por CNT/MDA, ubicó al presidente con el 47,8% y a Flávio con el 42,1% de los votos válidos. La diferencia mantiene abierta la posibilidad de una segunda vuelta.
Para ganar en primera vuelta, un candidato debe superar el 50% de los votos válidos. Si ninguno lo consigue, los dos más votados volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
Lula busca un nuevo mandato
Lula, de 80 años, intenta conseguir un cuarto mandato presidencial no consecutivo. El dirigente del Partido de los Trabajadores llegó a esta elección como favorito en buena parte de los sondeos, aunque enfrenta una competencia mucho más ajustada de lo que algunos análisis anticipaban.
Su campaña puso el foco en la economía, los programas sociales, la reducción de la desigualdad y la defensa de una política exterior independiente de Washington.
También enfrenta cuestionamientos vinculados al costo de vida y a la inseguridad, dos de los temas que más preocupación generan entre los votantes.
Flávio Bolsonaro busca recuperar el poder para su espacio
Del otro lado aparece Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal y uno de los principales referentes del espacio político construido por su padre.
El candidato busca mantener el peso electoral del bolsonarismo y propone una línea más dura frente a la inseguridad. También plantea una relación más cercana con Estados Unidos.
Uno de los puntos centrales de su campaña fue la situación judicial de Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por su participación en el intento de golpe de Estado de 2022. Flávio prometió buscar un indulto para su padre en caso de llegar a la Presidencia.
Una elección que también definirá el Congreso
La disputa presidencial no será la única definición importante de este domingo.
Los brasileños también elegirán a los integrantes de la Cámara de Diputados y renovarán dos tercios del Senado, además de votar por los gobernadores y legisladores de los estados.
La composición del Congreso será clave para el próximo presidente. El resultado determinará qué margen tendrá el nuevo gobierno para aprobar sus principales proyectos y negociar con las distintas fuerzas políticas.
Brasil vuelve a mirar hacia Estados Unidos y China
La política exterior también ocupó un lugar importante durante la campaña.
Lula defiende una mayor autonomía de Brasil frente a Estados Unidos y busca fortalecer los vínculos comerciales con China y otros socios internacionales.
Flávio Bolsonaro, en cambio, plantea una relación más cercana con Washington y mantiene una línea política alineada con la derecha internacional y con el sector que respalda a Donald Trump.
Las diferencias entre ambos candidatos también generan expectativa en Argentina y en los demás países de la región. Brasil es la principal economía de Sudamérica y uno de los socios comerciales más importantes del país.
¿Habrá segunda vuelta?
El escenario previo a la votación apunta a una segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro. Las encuestas muestran al presidente por delante en la primera ronda, pero ninguna le otorga una ventaja suficiente para garantizar el triunfo.
En una eventual segunda vuelta, la disputa aparece todavía más ajustada. Datafolha registró un 48% para Lula frente al 45% para Flávio Bolsonaro, dentro del margen de error.
La primera definición será este domingo 4 de octubre. Si ningún candidato supera la mitad de los votos válidos, Brasil volverá a votar el 25 de octubre.
El resultado no solo definirá quién ocupará el Palacio de Planalto durante los próximos años. También marcará el equilibrio político de Brasil y puede tener consecuencias sobrsobre la relación del país con Argentina, Estados Unidos, China y el resto de América Latina.
