Deporte Nueve

Exigen considerar de “alto riesgo” a la Premier League por una ola de racismo virtual

Un informe reveló que futbolistas ingleses recibieron más de 5.500 agresiones racistas explícitas en X durante la Copa del Mundo 2026.

El impacto del racismo en el ámbito digital volvió a encender las alarmas en Gran Bretaña. Tras un seguimiento exhaustivo durante la reciente Copa del Mundo, distintas entidades civiles le reclamaron al Gobierno británico y al ente regulador de comunicaciones (Ofcom) que cataloguen a los compromisos de la Premier League como eventos de “alto riesgo”. La iniciativa busca imponer controles severos y obligatorios a las plataformas antes, durante y después de cada fecha para frenar el hostigamiento sistemático hacia los deportistas.

La medida surge a raíz de un relevamiento elaborado por la organización HOPE not hate y difundido por el medio FourFourTwo. La investigación monitoreó 300.000 publicaciones en la red social X ligadas al seleccionado de Inglaterra en el Mundial 2026, detectando un piso superior a los 5.500 mensajes con agravios raciales explícitos hacia los integrantes del equipo.

Aunque el promedio general de insultos se situó entre el 1% y el 2% del total analizado, la hostilidad en las redes experimentó disparadas drásticas durante las jornadas de partido, alcanzando picos de entre el 4% y el 5%. La cima de este fenómeno se produjo justo después de que el conjunto inglés cayera derrotado ante la Selección Argentina en las semifinales del torneo, momento en que las agresiones en línea sufrieron una marcada escalada.

Asimismo, el informe evidenció que los ataques no afectaron a todos por igual: Jude Bellingham fue el jugador que más agresiones acumuló en términos absolutos, en tanto que Kobbie Mainoo y Bukayo Saka padecieron la mayor proporción de insultos en relación a su volumen total de menciones. Por su parte, el lateral Djed Spence sufrió embates de índole islamófoba.

Los especialistas enfatizaron que estas campañas no responden a hechos aislados o meramente emocionales de hinchas anónimos, sino a una dinámica articulada por perfiles de amplia llegada y cuentas virales que actúan como amplificadores del acoso. En ese sentido, remarcaron que soluciones tradicionales como dar de baja usuarios o restringir accesos a menores resulta insuficiente, dado que el nudo del problema reside en los algoritmos de recomendación, programados para beneficiar los contenidos que generan indignación e interacción rápida.

La postura oficial de los organismos intervinientes

Patrik Hermansson, investigador senior de HOPE not hate, se refirió a esta situación y afirmó que “nuestra investigación muestra que el odio dirigido contra futbolistas sigue un patrón claro y predecible”. En declaraciones publicadas por FourFourTwo, el analista remarcó que el foco suele concentrarse en futbolistas puntuales y que gran parte de la circulación de agresiones surge de un puñado de actores de alta visibilidad, por lo que las empresas no pueden aducir sorpresa ante este tipo de hechos.

En esa misma línea, Taylor Gese, representante del Future of Tech Institute, criticó con dureza la falta de rigurosidad de las autoridades de aplicación respecto del cumplimiento de las normas de seguridad digital existentes, argumentando que “la indignación genera interacción y el odio vende”.

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