Hola mis queridos lectores de LT9, ¿cómo están?
¡Qué semanita con Expoagro dándolo todo! Y como no podría ser de otra manera, en esta columna quiero contarles mi experiencia en la gran vidriera del campo argentino.
Debo confesarles que hacía diez años que no visitaba la Expo, y tal vez esa distancia entre una visita y otra fue lo que me hizo valorar muchísimo todo lo que vivimos esta semana.
Para quienes leen esta columna sábado tras sábado ya saben que el campo es mi pasión, y que amo todo lo que genera: su gente, sus herramientas, la genética, la tecnología. Este viaje me reconfirmó algo que siento profundamente: el campo es para Argentina lo que el chocolate para Suiza.
Querido lector, ¿cómo explicar en pocas palabras todo lo que mueve el campo? No es sencillo… pero voy a intentarlo.
Si hablamos de campo, hablamos de suelo, de tierra, de ese recurso que sostiene todo. Entre los cientos de stands que recorrimos durante estos cuatro días se podían encontrar charlas sobre suelos, semilleros hablando sobre cómo cuidar el recurso y, por supuesto, muchísimos implementos pensados para trabajar mejor la tierra y otros que no tanto a mi criterio.
Las entidades bancarias, las empresas semilleras y las grandes marcas de maquinaria se llevaron gran parte de las miradas y las consultas.
Pero hubo algo que me llamó muchísimo la atención: la fuerte presencia de marcas chinas. Estaban presentes en todo lo que uno pudiera imaginar: tractores, camionetas, camiones, sembradoras… y para mi sorpresa había muchos productores consultando, observando y comparando.
En esta Expo los bancos realmente se pusieron la diez, pero fue el Banco Nación quien se llevó todas las miradas. A las doce del mediodía se podían ver largas filas de productores esperando para ser atendidos. Según se comentaba en los pasillos, los créditos que ofrecía la entidad eran muy competitivos, aunque con una condición: debían concretarse durante la semana de la Expo. Eso me dejó una duda… ¿cuántos productores habrán podido realmente acceder a esos beneficios?
La genética también desplegó todo su potencial. Maíz, soja, girasol… las empresas no solo mostraban sus cultivos sino que armaron stands interactivos, con juegos, regalos y pantallas digitales. Fue una forma muy dinámica de presentar cada material, permitiendo que los productores pudieran apreciar in situ las características y ventajas de cada uno.
Por su parte, Bunge presentó a su nuevo CEO luego de la fusión que se concretó a comienzos de 2026 con Viterra, dejando claro que la compañía continuará trabajando codo a codo con los productores, como lo viene haciendo desde hace más de cien años.
Por supuesto, la política también dijo presente. Hubo representantes tanto a nivel nacional como provincial. Muchos de nosotros esperábamos algún anuncio respecto a las retenciones, pero el tema no fue abordado. La ministra Patricia Bullrich recorrió la muestra representando al gobierno nacional.
Y si hablamos de Expoagro, la gastronomía tampoco se queda atrás. Había opciones para todos los gustos: desde quienes preferían un simple sandwichito hasta quienes querían disfrutar de un plato más elaborado acompañado de algún trago.
Para moverse dentro de la exposición había de todo: monopatines, bicicletas, carritos de golf para los expositores y hasta una especie de colectivo tirado por un tractor que llevaba a los productores a recorrer distintos sectores de la muestra. Realmente era algo muy divertido de ver. Los jóvenes coparon las expo y esa vibra se sentía en cada paso.
En lo personal, creo que Expoagro marca el inicio simbólico de cada campaña agrícola, y si esta campaña se parece a la energía que se vivió en la exposición, creo que nos espera un año muy interesante para el sector.
Querido lector, a mí esta experiencia me dejó algo muy valioso: una gran dosis de entusiasmo. La buena onda que se respiraba me motivó a seguir trabajando y a dar lo mejor de mí por este sector que tanto amamos, tal como lo hicieron los expositores y, por supuesto, los organizadores de este gran evento.
Ojalá el próximo año podamos volver a recorrerla y, una vez más, dejarnos sorprender por la fuerza del campo argentino.
A ustedes, como siempre, los encuentro el próximo sábado.
