Los registros corresponden al período comprendido entre el 1 y el 4 de septiembre y fueron elaborados a partir del seguimiento de imágenes satelitales realizado por especialistas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
La magnitud de los focos volvió a poner bajo la lupa una problemática que se repite cada año en el Delta, especialmente durante el período de salida del invierno.
Hubo 36 focos en apenas 96 horas
El relevamiento realizado durante los primeros días de septiembre permitió identificar 36 focos de incendio distribuidos en distintos sectores de las islas.
De ese total, 23 correspondieron a incendios que superaron los 1.000 metros cuadrados de superficie afectada.
La distribución territorial no fue uniforme. El sector ubicado frente a San Lorenzo concentró 17 de los 36 focos detectados, convirtiéndose en la zona con mayor cantidad de incendios durante el período analizado.
En tanto, los incendios de mayor extensión se localizaron frente a Villa Constitución.
Un foco afectó más de 460 hectáreas frente a Arroyo Seco
Uno de los incendios más importantes se registró el 4 de septiembre frente a Arroyo Seco.
Ese foco alcanzó aproximadamente 461,6 hectáreas, convirtiéndose en el de mayor superficie afectada durante los cuatro días analizados.
También se registraron otros incendios de considerable extensión. El 2 de septiembre, una zona de alrededor de 126,9 hectáreas resultó afectada, mientras que el 3 de septiembre otro foco alcanzó aproximadamente 238,6 hectáreas.
La sucesión de incendios generó nuevas columnas de humo visibles desde distintos puntos de la costa santafesina y bonaerense.
El humo volvió a verse desde Rosario
La cercanía de los focos con el territorio santafesino hizo que el fenómeno volviera a ser visible desde la ribera.
En algunos sectores, las llamas se ubicaron a menos de 12 kilómetros de la costa santafesina, mientras que desde Rosario pudieron observarse columnas de humo provenientes de incendios situados a menos de 20 kilómetros.
Aunque los focos se encuentran en territorio insular, el impacto alcanza directamente a las ciudades ubicadas sobre la costa del Paraná, tanto por la presencia de humo como por las consecuencias ambientales que generan las quemas.
Por qué se producen los incendios en el Delta
La renovación de pasturas aparece como uno de los principales factores asociados a las quemas que se producen en esta zona del Delta.
La práctica consiste en utilizar el fuego para eliminar parte de la vegetación y favorecer posteriormente el crecimiento de pastos nuevos destinados principalmente a la actividad ganadera.
El período posterior al invierno suele concentrar una mayor cantidad de estos focos. Por eso, septiembre es históricamente uno de los meses con mayor presencia de incendios vinculados con esta práctica.
Sin embargo, no todos los focos necesariamente responden al mismo origen y cada situación debe analizarse de manera particular.
Septiembre concentra históricamente una gran cantidad de focos
Los registros históricos muestran que la problemática suele intensificarse durante septiembre.
Durante ese mes de 2025 se contabilizaron 670 focos en el Delta, de acuerdo con registros utilizados para analizar la evolución de los incendios en la región.
La situación genera preocupación por el impacto que las quemas pueden provocar sobre los ecosistemas de humedales, la biodiversidad y la calidad ambiental de las zonas cercanas.
Además, las transformaciones en el uso del suelo y el avance de actividades productivas sobre sectores naturales del Delta forman parte del debate ambiental alrededor de estos incendios.
Una problemática que vuelve cada año
Los incendios en las islas del Delta del Paraná no constituyen un fenómeno aislado. La aparición de nuevos focos durante los primeros días de septiembre vuelve a poner en discusión las prácticas utilizadas en el territorio y la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención.
El seguimiento mediante imágenes satelitales permite conocer con mayor precisión dónde aparecen las llamas y cuál es la superficie afectada.
Durante los primeros cuatro días de septiembre, el balance ya superaba las 1.700 hectáreas quemadas, con 36 focos identificados en el corredor comprendido entre San Lorenzo y el norte de la provincia de Buenos Aires.
La evolución de los incendios durante los próximos días será clave para determinar si se trata de un episodio puntual o del comienzo de una nueva temporada de quemas de mayor magnitud en el Delta.
