La profunda crisis que atraviesa la industria manufacturera argentina volvió a quedar expuesta durante una reunión realizada este martes entre diputados nacionales, representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y distintos sectores productivos. Entre ellos estuvo la Fundación Pro Tejer, que llevó al Congreso su preocupación por el presente de la cadena textil.
En diálogo Amancer no es poco, el presidente de la entidad, Luciano Galfione, aseguró que el sector atraviesa una situación crítica y advirtió que la actividad acumula dos años de fuerte deterioro. “Hace dos años que venimos en caída libre y parecería que el sector no tiene piso”, afirmó.
Consumo en caída y cierre de empresas
Según explicó, la industria textil depende principalmente del mercado interno, por lo que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios impactó de lleno en las ventas. A esto sumó la flexibilización de las importaciones impulsada por el Gobierno nacional. “Primero no se consume nada y lo poco que se consume es importado”, sostuvo.
Galfione señaló que las consecuencias ya son visibles en todo el país. De acuerdo con los datos que maneja el sector, más de 800 empresas textiles cerraron sus puertas y se perdieron alrededor de 20 mil puestos de trabajo en los últimos meses.
El dirigente también rechazó la idea de que los altos precios de la indumentaria respondan exclusivamente a los costos de producción nacional. En ese sentido, remarcó que actualmente más del 80% de la ropa que se comercializa en el país es importada y atribuyó los elevados precios a problemas estructurales de la economía argentina.
“Tenemos una presión tributaria muy alta, costos logísticos elevados, tasas de interés que duplican o triplican las de otros países y una falta de competitividad que afecta a toda la economía”, explicó.
Dudas sobre la reconversión laboral
Otro de los temas abordados fue la propuesta oficial de reconversión laboral para los sectores afectados por los cambios en la matriz productiva. Sobre ese punto, Galfione consideró que los procesos de transformación son posibles, pero requieren tiempo y planificación.
“Los países que lograron reconversiones exitosas tardaron entre 15 y 20 años. No se puede pretender que miles de trabajadores cambien de actividad de un día para otro”, afirmó. Además, recordó que la industria textil emplea a cerca de medio millón de personas y tiene presencia en 17 provincias argentinas.
Finalmente, el titular de Pro Tejer expresó preocupación por las perspectivas para los próximos meses. “Mientras no haya medidas que impulsen el consumo y fortalezcan el mercado interno, vemos difícil una recuperación. Por el contrario, creemos que pueden profundizarse el desempleo y el cierre de empresas”, concluyó.
