En Magazine Deportivo, el hoy ayudante de campo de Alejandro Trionfini trazó un panorama claro del presente de la Reserva de Unión, con una idea que se sostiene en el tiempo más allá de los nombres propios. “El balance es positivo porque venimos manteniendo el mismo ritmo de trabajo que el año pasado. Por más que hubo una renovación, se sostuvo la misma idea y la misma identidad”, explicó, dejando en evidencia la solidez del proyecto.
Lejos de enfocarse exclusivamente en los resultados, el ayudante de campo remarcó cuál es la verdadera prioridad: “Nosotros trabajamos sobre el resultado, pero no dejamos de ser la última parte de la formación. No nos corremos de ese foco”. En ese camino, Unión se fue consolidando como un club que apuesta fuerte a sus inferiores, algo que, según De Olivera, se potencia con el contacto permanente con el plantel profesional.
“El diálogo con Primera es constante, es fluido. Los chicos están yendo continuamente y eso los hace muy partícipes. Les sube la vara, los motiva”, sostuvo. Y amplió: “Van teniendo otro roce, ven cómo se entrena en Primera y compiten con jugadores más profesionales. Eso es muy importante para su crecimiento”.
En cuanto al proceso actual, destacó que la transición fue natural: “No fue un cambio drástico, fue más un acompañamiento. La base es la misma y tenemos chicos muy inteligentes que entienden lo que se pide”. Además, puso el acento en el trabajo colectivo: “Cuando todas las partes acompañan y vamos por un mismo objetivo, los resultados se ven. Si dirigencia, cuerpo técnico y jugadores están alineados, los resultados están a la vista”.
Dentro de ese contexto, el nombre de Mateo Del Blanco aparece como uno de los ejemplos más claros de evolución. “Sorprende, sobre todo por sus inicios, que no habían sido tan prometedores. Hace un año no era muy considerado y hoy la gente lo quiere mucho”, señaló. Y valoró especialmente su fortaleza mental: “Pudo revertir una situación que no es fácil, más siendo de Santa Fe, donde convive todo el tiempo con la opinión de la gente. Se pudo levantar y eso es para destacar”.
Sobre su cambio de posición, recordó: “Yo lo tuve en sexta y era volante. No pasó directamente a lateral, hubo un semestre que jugó como carrilero en esa línea de cinco del Kily González y eso lo terminó acomodando. Hoy es un lateral con mucha proyección y ese proceso le vino muy bien”.
Por último, De Olivera dejó una definición que resume la esencia del trabajo en inferiores: “Nuestro mayor logro es verlos crecer. Trabajamos para que los chicos lleguen a Primera, porque nuestra satisfacción más grande es verlos triunfar”. Una frase que refleja el ADN de Unión y su apuesta sostenida por el desarrollo de talentos.
