Luego de un 2024 muy malo en términos de rentabilidad, la lechería argentina mostró durante 2025 una recuperación marcada en la producción primaria. Sin embargo, esa mejora no se reflejó en el bolsillo del productor. Por el contrario, el año terminó con una fuerte caída del precio que se paga en el tambo, en un contexto de consumo interno saturado, falta de políticas exportadoras firmes y creciente endeudamiento.
En diálogo con Amanecer no es poco, Norberto Ferrari, coordinador de la Comisión de Lechería de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), trazó un diagnóstico crítico del sector y sostuvo que “la recuperación de la producción terminó jugándonos en contra”.
Más producción, menor precio al productor
Ferrari explicó que la producción primaria logró recuperarse “prácticamente a niveles casi máximos”, luego de un año muy malo atravesado por problemas climáticos y de rentabilidad. Sin embargo, advirtió que ese repunte no fue acompañado por una estrategia adecuada del resto de la cadena.
“Arrancamos enero cobrando 43 centavos de dólar por litro de leche y terminamos diciembre en 32 o 33 centavos. Perdimos 10 centavos de dólar por litro”, señaló el referente y, agregó: “Producimos más y nos castigaron el precio porque los demás eslabones de la cadena no supieron ser competitivos a la hora de salir a vender esa leche”.
Según el dirigente rural, la Argentina sigue pensando la lechería como un sector orientado casi exclusivamente al mercado interno.
“Hace 25 años que venimos con esta lógica y parece que no se entiende que tenemos que instalarnos como un país exportador de leche”, afirmó.
Exportaciones récord que no llegaron al tambo
Ferrari reconoció que desde el Estado hubo políticas para abrir y recuperar mercados externos, pero cuestionó duramente a la industria. “Hay más de 130 mercados abiertos y las exportaciones de septiembre a diciembre de 2025 fueron casi históricas, con muy buenos precios y no solo de commodities”, explicó.
Sin embargo, denunció que esos ingresos “jamás se trasladaron al productor”, y en este sentido aseguró que “ese margen se lo quedó todo el eslabón de la industria. El productor primario volvió a ser la variable de ajuste”.
Menos tambos y más concentración
Ferrari reconoció que el impacto de esta situación ya se evidencia en el mapa productivo. “Hoy estamos por debajo de los 9.000 productores lecheros y eso para una entidad que los defiende es muy doloroso”, advirtió.
En esta línea, indicó que periodo de crisis acelera la concentración del sector, “cada vez quedan menos productores y los que quedan son más grandes, porque para sobrevivir necesitás más espalda financiera”.
A esto se suma el problema del endeudamiento y el acceso a líneas de crédito. “Para hacer silos o implantar praderas el costo es altísimo, todo en dólares, y hoy el crédito es escaso y con tasas que el negocio no paga”, concluyó.
