Noelia Castillo, la joven de 25 años que había pedido acceder a la eutanasia en España, murió este jueves en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en Cataluña, donde permanecía internada. Su caso había cobrado fuerte repercusión pública porque, además de tratarse de una de las pacientes más jóvenes del país en recibir este procedimiento, quedó atravesado por una extensa pelea judicial que demoró durante casi dos años una decisión ya avalada por los organismos competentes.
La solicitud había sido aprobada en 2024 por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, que concluyó que la joven padecía un cuadro irreversible, con secuelas permanentes y un sufrimiento físico y psíquico constante.
Sin embargo, la intervención de su padre, acompañado por la organización Abogados Cristianos, derivó en una sucesión de recursos judiciales que fueron retrasando la ejecución del procedimiento. El caso atravesó distintas instancias en España y también llegó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que finalmente rechazó frenar la eutanasia.
La historia de Noelia había quedado marcada por un intento de suicidio ocurrido en octubre de 2022, después de una agresión sexual múltiple, episodio que la dejó parapléjica.
A partir de entonces, convivió con un cuadro severo que incluía dolor neuropático, dependencia funcional y múltiples complicaciones médicas. Durante ese proceso, reiteró en distintas oportunidades su voluntad de interrumpir una vida que, según sostenía, estaba atravesada por el dolor y la falta de perspectivas de mejoría.
La eutanasia estaba prevista originalmente para el 2 de agosto de 2024, pero una resolución judicial la dejó en suspenso a último momento. Desde entonces, el expediente se convirtió en uno de los más resonantes del debate sobre el derecho a morir dignamente en España. En los días previos al desenlace, la joven había vuelto a ratificar públicamente su decisión y había dejado en claro que deseaba que se respetara su voluntad, por encima de la oposición de parte de su familia.
Horas antes de que Noelia recibiera la eutanasia, su padre presentó un último recurso para paralizar el procedimiento y someterla a un tratamiento psiquiátrico, el cual fue rechazado.
Las declaraciones de Noelia Castillo Ramos
Noelia permaneció ingresada durante la mayor parte de este tiempo en una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en Barcelona. Hace algunos días, brindó una entrevista desde la casa de su abuela materna: “Me quedan cuatro días porque el 26 ya me hacen la eutanasia”, afirmó Castillo Ramos. También explicó que la incomprensión familiar no cambió su postura: “Ninguno de mi familia está a favor, pero la felicidad de un padre no tiene que estar por encima de la de una hija o de la vida de una hija”.
En sus intervenciones, la joven describe el dolor físico y el malestar psicológico que padece: “Siempre me he sentido sola, antes incluso de pedir la eutanasia yo ya veía mi mundo muy oscuro. No tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada, y dormir se me hace muy difícil, aparte que tengo dolor de espalda y piernas”.
Por su parte, la madre ratificó el sufrimiento que siente tras la decisión de su hija, “Han sido tres años de altibajos, he estado rezando, pensando si ella en el último momento dice: me arrepiento. Si ella no quiere vivir, yo ya no puedo más”, asegurando que va a estar a su lado “hasta el último momento”.
Fuente: Ambito






















