El norte de la provincia de Santa Fe atraviesa una situación hídrica compleja y se prepara para el posible impacto del fenómeno de El Niño durante los próximos meses. Mientras el río Salado permanece en niveles de alerta y ya hay campos anegados, el Comité de Cuenca Arroyo Pantanoso y Saladillo Amargo trabaja junto al Gobierno provincial para reforzar las tareas de prevención y mejorar el escurrimiento del agua.
En diálogo con Amanecer no es poco, el presidente del Comité de Cuenca, Camilo Fernández, explicó que se están acelerando los trabajos ante la posibilidad de que la etapa más intensa del fenómeno se produzca hacia fines de noviembre y durante diciembre.
“Nos estamos preparando para algo que se avecina. Tampoco sabemos la gravedad o no del hecho que puede venir, siempre estamos preparándonos y armando una situación a lo que podemos esperar”, señaló.
Limpieza de canales y puntos críticos
El Comité de Cuenca abarca unas 260.000 a 270.000 hectáreas, una zona de fuerte actividad agrícola y ganadera que tiene al río Salado como uno de sus principales límites y condicionantes hídricos.
En este punto, Fernández indicó que las principales tareas se concentran en la limpieza de canales y el relevamiento de los sectores más comprometidos, especialmente los denominados puntos bajos.
“No se está priorizando nada fuera de lo común, sino que lo que está hecho se está limpiando y se está haciendo un relevamiento de todo lo que se puede hacer en un corto plazo”, explicó.
La capacidad operativa del Comité, sin embargo, es limitada. Cuenta con apenas dos máquinas, por lo que necesita asistencia provincial para avanzar con los trabajos en una superficie extensa.
“El comité tampoco tiene la infraestructura para afrontar hoy en día, en dos o tres meses, la limpieza de 280 mil hectáreas”, advirtió Fernández.
En ese sentido, destacó el acompañamiento del Gobierno de Santa Fe para disponer de maquinaria y acelerar las tareas de mantenimiento de los canales.
El Salado, los campos anegados y la preocupación de los productores
Uno de los principales focos de preocupación está puesto sobre el río Salado. Según Fernández, el nivel del curso de agua se mantiene en alerta y existen sectores donde ya se producen desbordes hacia los campos linderos.
“Hace tres meses y medio que tenemos campos anegados que tenemos registrados, tirando a cuatro meses. Ya vamos con una altura del río superior a lo normal, de desborde, que está entrando a los campos”, sostuvo.
El dirigente estimó que actualmente entre un 15% y un 20% de la superficie de la cuenca vinculada al Salado se encuentra anegada. Aunque se trata de una proporción menor sobre el total, el impacto sobre algunos establecimientos es considerable.
“Tenemos campos de vecinos que han ido a recorrer de 800 hectáreas, que 600 o 700 están anegados con agua”, graficó.
La situación también afecta la producción agrícola. Fernández señaló que las dificultades para ingresar con maquinaria al campo ya complicaron la siembra de trigo y girasol y ponen en riesgo las próximas campañas de maíz.
“Una cosa es que deje de llover una ventana de diez días, pero ¿cómo entramos adentro a sembrar? No hay piso”, explicó. Y agregó que el tamaño y peso de la maquinaria actual hacen todavía más difícil trabajar en los sectores bajos.
A la problemática hídrica se suma la presión sobre los campos disponibles para trasladar animales. Productores de zonas cercanas al río y de sectores insulares de San Javier buscan terrenos más altos para resguardar el ganado, lo que incrementa la demanda y encarece el acceso a superficies productivas.
Fernández remarcó que el escenario requiere prevención tanto para las áreas rurales como para las localidades que forman parte de la cuenca. El Comité abarca nueve comunas, por lo que también se trabaja en una hoja de ruta para evitar que eventuales lluvias intensas generen problemas en los sectores urbanos.
“Estamos viendo de armar un plan antes que sucedan las cosas, para estar prevenidos”, sostuvo.
El presidente del Comité de Cuenca señaló que, si bien existe preocupación por la evolución del fenómeno de El Niño, no se trata de una situación que pueda resolverse completamente en pocas semanas. “Hoy uno está haciendo al cien por ciento lo que pueda hacer, pero faltarían más cosas aún. No es que todo se va a solucionar en dos meses”, afirmó.
Según las proyecciones que manejan, el momento de mayor intensidad podría darse entre fines de noviembre y diciembre, aunque todavía no existe un horizonte preciso sobre cuánto tiempo podría prolongarse el fenómeno. Algunas estimaciones apuntan incluso a que sus efectos podrían extenderse hasta marzo o abril.
