Flávio Bolsonaro fue el candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil y enfrentará a Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje del próximo 25 de octubre. Con el 100% de las urnas escrutadas, el postulante del Partido Liberal alcanzó el 47,03% de los votos, mientras que el actual mandatario obtuvo el 45,16%, una diferencia de 1,87 puntos porcentuales.
En diálogo con Amanecer no es poco, la licenciada en Relaciones Internacionales de la UNR, Natalia Pettinari, analizó el resultado y remarcó que la diferencia entre ambos candidatos no necesariamente representa un respaldo consolidado al bolsonarismo. “La primera vuelta yo creo que funcionó como un aglutinador, como una concentración del voto anti-Lula”, explicó.
La especialista señaló que los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta reunieron poco más de nueve millones de votos, una masa electoral que ahora será disputada por ambos espacios. En ese sentido, advirtió que el resultado de Flávio no permite afirmar que casi la mitad de Brasil sea necesariamente bolsonarista: “Lo que sí sabemos es que el 47% votó a Flávio en una elección donde buena parte de la derecha y del centro todavía están fragmentados”.
El Congreso, otra de las claves de la elección
Más allá de la disputa presidencial, Pettinari puso el foco en la composición del Congreso, donde el Partido Liberal consiguió un resultado histórico. La fuerza obtuvo 19 de las 54 bancas del Senado que estaban en juego y pasará a contar con 28 de los 81 senadores.
“Si Flávio llega a la presidencia, no lo va a hacer solamente con una victoria presidencial, sino que atrás va a tener una estructura legislativa mucho más favorable”, sostuvo la analista. Y planteó el escenario inverso para Lula: “Si Lula llega a ganar, el escenario legislativo le va a ser mucho más adverso”.
Para Pettinari, se trata de “dos elecciones superpuestas”: una presidencial, que define quién ocupará el Palacio del Planalto, y otra legislativa, que determina “cuánto poder va a tener ese presidente para gobernar”.
El mapa territorial también dejó señales importantes. Flávio Bolsonaro se impuso en buena parte del país, mientras Lula mantuvo su principal bastión en el Nordeste. El Sudeste, la región más poblada y económicamente relevante de Brasil, aparece como uno de los principales campos de batalla para el balotaje. En Minas Gerais, un estado considerado históricamente clave para las elecciones presidenciales, Flávio también consiguió imponerse.
Lula necesita votos de centro y movilizar a los abstencionistas
De cara al 25 de octubre, Pettinari consideró que Lula tendrá que concentrar sus esfuerzos en captar a los sectores de centro y recuperar electores que no participaron de la primera vuelta. La abstención superó los 33 millones de personas, equivalente al 21,08% del electorado.
“Este 21% del electorado, estos 33 millones de brasileños, es un volumen enorme que supera la diferencia entre Lula y Flávio en primera vuelta”, explicó. Sin embargo, aclaró que no se trata automáticamente de votos disponibles para uno u otro candidato, porque una parte podría volver a abstenerse, votar en blanco o anular su voto.
La analista también identificó algunos de los temas que pueden marcar la campaña. Para Lula, señaló, uno de los principales desafíos será lograr que los indicadores positivos de su gestión se traduzcan en una percepción concreta en los hogares. “La gente no siente la mejora en el bolsillo”, afirmó, pese a los buenos niveles de empleo y la reducción de la desigualdad que mencionó durante la entrevista.
Del otro lado, Pettinari consideró que Flávio Bolsonaro buscará fortalecer el discurso vinculado con la seguridad y el crimen organizado. “El discurso bolsonarista tiene una ventaja, que es orden”, sostuvo.
El resultado también tendrá impacto sobre la relación entre Brasil y Argentina. La especialista planteó que una eventual victoria de Flávio podría generar una mayor convergencia ideológica con el gobierno de Javier Milei, particularmente en torno a la apertura comercial y la discusión sobre el futuro del Mercosur.
“Podría parecer un eje Buenos Aires, Brasilia, Washington, con Trump en Estados Unidos, Milei en Argentina y Flávio en Brasilia”, analizó Pettinari. Sin embargo, advirtió que esa coincidencia no necesariamente beneficiaría todos los intereses argentinos: “Un Bolsonaro en Brasil fortalecería a Milei, pero también haría más difícil que Argentina aspire a liderar políticamente Sudamérica”.
La definición será el 25 de octubre, cuando Lula y Flávio Bolsonaro vuelvan a enfrentarse en las urnas por la Presidencia de Brasil.
