Platense consiguió el boleto a los octavos de final de la Copa Argentina luego de una trabajada clasificación frente a San Martín de San Juan. En un partido muy cerrado disputado en el estadio Alfredo Beranger, igualaron sin goles durante los 90 minutos y la historia terminó resolviéndose en la tanda de penales, donde el conjunto de Vicente López se impuso 4-3 gracias a una actuación determinante de su arquero Nicolás Sumavil.
El equipo dirigido por Walter Zunino llegaba como favorito por la diferencia de categoría y por el presente que atraviesa entre el torneo local y la Copa Libertadores. Sin embargo, el Verdinegro le jugó de igual a igual y estuvo muy cerca de dar el golpe ante un Platense que presentó una formación con varios habituales suplentes.
Desde el arranque quedó claro que San Martín no iba a asumir un papel secundario. El conjunto sanjuanino salió con intensidad, presionó alto y rápidamente generó una situación de peligro que sorprendió al Calamar antes del primer minuto de juego. Esa actitud le permitió equilibrar el desarrollo y cortar buena parte de los circuitos ofensivos del equipo bonaerense.
Platense intentó manejar la pelota y apoyarse en la movilidad de sus atacantes, pero nunca encontró demasiada claridad. La dupla ofensiva conformada por Gauto y Merlini tuvo destellos aislados, aunque chocó constantemente contra una defensa firme y ordenada.
La ocasión más clara del primer tiempo llegó cerca del descanso, cuando un centro desde el sector derecho encontró la cabeza de Merlini. El delantero conectó con precisión, pero el arquero Maximiliano Velazco respondió con una gran atajada para mantener el cero.
En el complemento, el Calamar adelantó líneas y buscó asumir definitivamente el protagonismo, aunque el encuentro siguió siendo trabado y muy disputado en la mitad de la cancha. Las fricciones, las imprecisiones y el desgaste físico terminaron dominando una segunda mitad en la que ninguno de los dos equipos logró imponer condiciones con claridad.
Sobre el cierre, Platense tuvo las mejores oportunidades para evitar los penales. Héctor Bobadilla sacó un remate peligroso que Velazco alcanzó a desviar y, en el rebote, Gonzalo Lencina tampoco pudo romper la resistencia del arquero sanjuanino.
Con el empate consumado, la clasificación se definió desde los doce pasos. Allí emergió la figura de Nicolás Sumavil. El arquero del Calamar contuvo los disparos de Sebastián González y Federico Murillo, inclinando la serie a favor de los de Vicente López y desatando el festejo de sus compañeros.
Tras el partido, el guardameta reveló que habían preparado especialmente la definición: aseguró que estudiaron a los ejecutantes durante la semana y hasta contaban con anotaciones para anticipar los remates rivales.
Ahora, Platense deberá esperar por su próximo rival, que saldrá del duelo entre Lanús e Instituto de Córdoba. Mientras tanto, el Calamar sigue en carrera en una competencia que históricamente suele ofrecer sorpresas y en la que ya sabe que ningún partido se gana antes de jugarse.
