La brecha refleja las distintas condiciones del suelo, la disponibilidad de agua, el riesgo de anegamientos y las posibilidades de desarrollar actividades agrícolas o ganaderas. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, la diferencia entre las zonas más caras y las más económicas puede llegar a multiplicarse por 120.
El relevamiento fue elaborado por el Centro de Estudios y Servicios (CES) de la entidad y analiza la evolución del mercado inmobiliario rural en ocho regiones agronómicas de la provincia.
Cuánto cuesta una hectárea en las distintas regiones de Santa Fe
El sur santafesino concentra los valores más elevados, debido a la fertilidad de sus suelos y su potencial para producir granos. Sin embargo, otras regiones agrícolas y lecheras también registran cotizaciones importantes.
Estos son algunos de los valores de referencia que presenta el informe:
- Rosario y Constitución: entre US$ 13.000 y US$ 18.000 por hectárea en tierras agrícolas de primera calidad.
- Cuenca Endorreica: entre US$ 9.000 y US$ 15.000 por hectárea en tierras agrícolas.
- Pampa Llana: entre US$ 7.000 y US$ 12.000 por hectárea.
- Las Colonias y Castellanos: entre US$ 7.000 y US$ 14.000 por hectárea para establecimientos agrícolas y tamberos.
- Bajos Submeridionales: desde US$ 150 por hectárea en determinados campos, principalmente ganaderos.
Los precios varían según la calidad del suelo, la infraestructura, el acceso a caminos y las características productivas de cada establecimiento. Por eso, los valores regionales sirven como referencia y no representan una cotización uniforme para todos los campos.
Por qué los campos del sur santafesino son los más caros
La Pampa Ondulada Santafesina, que comprende sectores de los departamentos Rosario y Constitución, encabeza el mercado provincial. Sus suelos tienen una elevada aptitud agrícola, lo que permite alcanzar buenos niveles de productividad.
A esa ventaja se suma la escasez de establecimientos de primera calidad disponibles para la venta. Muchos propietarios prefieren conservar esas tierras como una forma de resguardar su patrimonio, lo que contribuye a sostener los precios.
En el centro-oeste provincial, las tierras de la Pampa Llana también tienen una importante demanda por su potencial agrícola y ganadero. En tanto, los departamentos Las Colonias y Castellanos se destacan por la actividad tambera y la producción agropecuaria diversificada.
En el norte, las condiciones son diferentes. Los anegamientos y las limitaciones hidrológicas de los Bajos Submeridionales reducen las posibilidades de desarrollar agricultura de manera sostenida y favorecen el uso ganadero de buena parte de los establecimientos.
La ganadería impulsa el interés por los campos
Uno de los factores que contribuyen a la recuperación del mercado rural es la mejora en el precio de la hacienda. Según el informe, este escenario reactivó el interés por los establecimientos destinados a la cría, la recría y la invernada.
La relación entre el valor de los animales y el precio de la tierra permite dimensionar el fenómeno. En algunas zonas ganaderas del norte santafesino, la venta de entre dos y cuatro vacas o vientres puede equivaler al valor de una hectárea, dependiendo de la calidad y las características de los animales.
En el sur provincial, en cambio, destinar tierras agrícolas de primera calidad exclusivamente a la ganadería puede implicar resignar ingresos potenciales. El estudio estima que esa diferencia puede representar alrededor de US$ 500 por hectárea al año en margen bruto agrícola.
Por ese motivo, la ganadería suele concentrarse en campos con menor aptitud para la agricultura o en sistemas intensivos, como los tambos y los establecimientos de engorde a corral.
Cómo cambiaron los precios de los campos en los últimos 25 años
La evolución del mercado rural santafesino muestra períodos de fuerte valorización y etapas de estancamiento. Después de la crisis de 2001, los campos de la zona núcleo cotizaban entre US$ 3.500 y US$ 4.500 por hectárea, mientras que en el norte los precios se ubicaban entre US$ 200 y US$ 500.
Entre 2003 y 2012, la expansión de la siembra directa, la incorporación de biotecnología y los elevados precios internacionales de los granos impulsaron una suba significativa. Durante ese período, las mejores tierras del sur alcanzaron valores de entre US$ 18.000 y US$ 20.000 por hectárea.
A partir de 2013, el mercado atravesó una etapa de estancamiento y retroceso. El informe vincula esa evolución con las retenciones a las exportaciones, las distorsiones cambiarias y las sequías recurrentes, que afectaron la rentabilidad del sector.
En la actualidad, el mercado muestra señales de recuperación, con un renovado interés por la ganadería y una oferta limitada de tierras agrícolas de alta productividad.
La tierra rural, una inversión que mantiene su atractivo
El informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe señala que los campos más productivos continúan siendo considerados una reserva de valor. La posibilidad de generar ingresos mediante la producción agropecuaria y preservar el capital a largo plazo sostiene el interés de los compradores.
Sin embargo, las diferencias entre regiones siguen siendo determinantes: mientras el sur concentra las cotizaciones más elevadas por su capacidad agrícola, el norte ofrece alternativas vinculadas principalmente con la ganadería.
De esta manera, la ubicación, la productividad y las condiciones naturales continúan definiendo cuánto cuesta una hectárea en Santa Fe y qué oportunidades ofrece cada zona para invertir en el mercado rural.
