El Puente Carretero cumple 87 años como uno de los símbolos más importantes de la conexión entre Santa Fe y Santo Tomé. Desde su inauguración, el 14 de julio de 1939, se convirtió en mucho más que una estructura de hormigón: es parte de la vida cotidiana de miles de vecinos que lo cruzan cada día para trabajar, estudiar, acceder a servicios o trasladarse entre ambas ciudades.
Durante casi nueve décadas, el histórico viaducto acompañó el crecimiento del área metropolitana y enfrentó una demanda muy superior a la prevista en sus primeros años. En sus comienzos circulaban alrededor de 2.000 vehículos por día; actualmente, más de 45.000 personas utilizan esta conexión diariamente.
La empresa alemana Gruen y Bilfinger S.A. construyó el puente, que cuenta con 1.320 metros de extensión y dos grandes arcos sobre el río Salado. En 1939, la obra representó uno de los proyectos de ingeniería más importantes de Sudamérica.
Un puente que forma parte de la identidad de la región
Con el paso de los años, el Puente Carretero trascendió su función como vía de comunicación y pasó a formar parte del paisaje y la memoria colectiva de Santa Fe y Santo Tomé.
Miles de trabajadores, estudiantes, familias y vecinos recorren sus metros todos los días como parte de su rutina. Además, el puente se convirtió en escenario de distintas postales de la región, como las jornadas de pesca sobre el río Salado o la presencia de cientos de espectadores durante la Maratón Santa Fe-Coronda, cuando sus barandas funcionan como una tribuna privilegiada para seguir la competencia.
El Carretero también conserva recuerdos de otras épocas, cuando sus estructuras funcionaban como punto de encuentro y el vínculo con el río ocupaba un lugar diferente en la vida cotidiana de la zona.
El momento que mostró sus dificultades
El 2024 marcó un punto de inflexión para el histórico puente. En marzo de ese año, las autoridades dispusieron un cierre parcial para realizar tareas de mantenimiento preventivo.
La medida modificó durante meses la circulación entre Santa Fe y Santo Tomé y generó complicaciones para miles de personas que dependían de esa conexión. Los desvíos hacia la autopista Santa Fe-Rosario aumentaron los tiempos de viaje y expusieron la necesidad de contar con una alternativa vial.
El tránsito recuperó su funcionamiento habitual el 25 de noviembre de 2024, aunque el puente todavía necesita controles y tareas de mantenimiento para garantizar su conservación.
El nuevo puente empieza a escribir el futuro
Mientras el Carretero celebra sus 87 años, a pocos metros avanza la construcción del nuevo puente Santa Fe-Santo Tomé, una obra que apunta a cambiar la movilidad de la región.
Los trabajos comenzaron en marzo de 2025 y actualmente alcanzan un 45% de avance. La nueva estructura tendrá 1.324 metros de longitud y se convertirá en el puente en construcción más largo del país.
El proyecto contempla nuevos accesos, iluminación LED, desagües, adecuación de servicios y espacios para peatones y ciclistas. Cuando finalice la obra, el nuevo puente concentrará la circulación hacia Santa Fe, mientras que el histórico Carretero quedará destinado al tránsito hacia Santo Tomé.
Después de 87 años de unir ciudades y acompañar generaciones enteras, el Puente Carretero seguirá ocupando un lugar central en la historia de la región. Ahora compartirá ese rol con una nueva obra que empieza a tomar forma y que permitirá que Santa Fe y Santo Tomé cuenten con una conexión preparada para las próximas décadas.
