Las emociones que despierta un partido decisivo de fútbol pueden sentirse en el pecho, pero en algunos casos también pueden tener consecuencias reales para la salud.
En diálogo con Qué temprano que arrancaste, el cardiólogo Guillermo Lerman explicó que los encuentros de alta tensión, como los que disputa la Selección argentina, pueden actuar como un desencadenante de infartos y otros eventos cardiovasculares en personas con enfermedades preexistentes o factores de riesgo.
El especialista aclaró que el problema no es el partido en sí, sino el estado de salud previo de cada persona. “Los eventos cardiovasculares son la principal causa de muerte en el país y en el mundo. Situaciones como estas no generan la enfermedad, pero pueden funcionar como un gatillo o desencadenante”, sostuvo.
Lerman remarcó que muchas personas creen estar sanas simplemente porque nunca presentaron síntomas. Sin embargo, advirtió que numerosas patologías cardiovasculares evolucionan durante años de manera silenciosa. “Muchos dicen: ‘Yo no tenía nada’. Pero si nunca se controlaron, en realidad no sabemos si ya existía una enfermedad. La única forma de saberlo es con controles médicos periódicos”, afirmó.
El estrés del partido también afecta al corazón
El cardiólogo explicó que la combinación de nervios, ansiedad y adrenalina provoca una respuesta fisiológica similar a la que experimenta el organismo frente a una situación de peligro. Esa reacción aumenta la frecuencia cardíaca, eleva la presión arterial y puede favorecer la aparición de un evento cardíaco en personas vulnerables.
“Está demostrado que durante grandes competencias deportivas aumentan las consultas cardiológicas, los infartos y otros eventos cardiovasculares. No es una casualidad ni una anécdota”, señaló.
Incluso recordó que distintos estudios realizados durante Copas del Mundo registraron un incremento significativo de las urgencias cardíacas. “Se observó que las consultas por eventos cardiovasculares llegaron a multiplicarse entre dos y tres veces durante estos encuentros”, indicó.
Los factores que aumentan el riesgo
Más allá del estrés propio del partido, Lerman advirtió que muchas costumbres habituales durante un encuentro de fútbol también suman riesgo: comidas con exceso de sal, alcohol, tabaquismo y sedentarismo.
“El alcohol tiene un efecto directo sobre el músculo cardíaco, la comida muy salada aumenta la presión y todo eso se combina con el estrés del momento”, explicó.
Además, recordó que los principales factores de riesgo siguen siendo la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo y los antecedentes familiares.
No automedicarse y consultar a tiempo
Durante la entrevista, Lerman también respondió una consulta frecuente entre quienes ya reciben tratamiento para la presión arterial: si conviene aumentar la medicación antes de un partido por los nervios.
Su respuesta fue categórica. “La medicación para la presión no se ajusta minuto a minuto. No es recomendable tomar una dosis extra porque uno está nervioso. El tratamiento debe ser indicado por el médico y mantenerse de forma crónica”, explicó.
Por otra parte, insistió en no minimizar ningún síntoma compatible con un problema cardíaco. “No hay que pensar que es un dolor muscular o que ya se va a pasar. En un infarto, el tiempo significa vida”, remarcó.
Como mensaje final, el especialista invitó a aprovechar la preocupación que generan estos episodios para tomar conciencia sobre la prevención. “No se trata de dejar de mirar el partido. Se trata de llegar a ese momento con un corazón controlado, compensado y fuerte. Ese es el mejor partido que podemos ganar”, concluyó.





















