Las cábalas no se tocan. Si hasta acá nos acompañaron, no hay motivo para cambiarlas justo antes de la gran final entre Argentina y España. Por eso, la receta mundialista de esta semana tiene un protagonista infaltable de cualquier picada: el pan.
Uno rústico, de campo, con mucha miga y corteza crocante para cortar en la mesa. Y otra opción de bollitos tiernos, ideales para rellenar con fiambres, quesos o simplemente untar con una buena manteca. Porque toda final merece una mesa a la altura.
Pan de campo casero
Ingredientes
- 500 g de harina 000
- 10 g de sal
- 10 g de levadura fresca o 3 g de levadura seca
- 320 ml de agua tibia
- 1 cucharada de aceite de oliva
Preparación
Disolver la levadura en un poco del agua tibia. Colocar la harina en un bol, agregar la sal y mezclar. Incorporar la levadura, el resto del agua y el aceite. Amasar durante unos 10 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica.
Tapar y dejar levar aproximadamente una hora o hasta que duplique su volumen.
Desgasificar suavemente, formar un pan redondo y colocarlo sobre una placa enharinada. Dejar levar nuevamente entre 40 y 50 minutos.
Hacer un corte en cruz sobre la superficie y cocinar en horno precalentado a 220 grados durante 15 minutos. Luego bajar la temperatura a 190 grados y continuar la cocción otros 25 a 30 minutos, hasta que el pan esté bien dorado.
Bollitos tiernos para picada
Ingredientes
- 500 g de harina 000
- 250 ml de leche tibia
- 50 g de manteca derretida
- 25 g de azúcar
- 10 g de sal
- 10 g de levadura fresca o 3 g de levadura seca
- 1 huevo
Preparación
Disolver la levadura junto con el azúcar en la leche tibia. Incorporar el huevo, la manteca y luego la harina mezclada con la sal. Amasar durante unos 10 minutos hasta obtener una masa suave.
Dejar levar una hora.
Dividir la masa en porciones de unos 60 gramos y formar bollitos. Colocarlos separados sobre una placa enmantecada o con papel para horno.
Dejar levar nuevamente durante 40 minutos. Si se desea, pincelar con huevo batido para lograr un color más dorado.
Cocinar en horno precalentado a 180 grados durante 18 a 20 minutos, hasta que estén apenas dorados y muy tiernos.
¡Ahora sí! La picada está lista, las cábalas siguen intactas y solo queda acomodarse frente al televisor para alentar a la Selección. Porque si el pan es casero, la ilusión también se amasa.
