José Félix Alfano y Víctor Paz Trotta dejaron sus cargos. Hernán Zanni asumirá de manera interina la conducción del club.
Central Córdoba atraviesa un momento institucional clave tras confirmarse las renuncias de su presidente, José Félix Alfano, y del vicepresidente primero, Víctor Paz Trotta. La decisión, según comunicó oficialmente la entidad, responde a motivos personales y no guarda relación con la actualidad deportiva o dirigencial del club.
Desde la institución destacaron el trabajo, compromiso y dedicación de los dirigentes salientes, quienes formaron parte de un proceso de crecimiento sostenido que dejó logros significativos en la historia reciente del club. En ese sentido, remarcaron que su gestión quedará marcada como una etapa importante para el desarrollo del “Ferroviario”.
En medio de este escenario, la dirigencia reafirmó su intención de mantener la estabilidad institucional y continuar con los proyectos en marcha. El mensaje fue claro: se buscará redoblar esfuerzos y sostener la unidad interna para fortalecer cada una de las áreas del club.
De esta manera, Central Córdoba inicia una nueva etapa, con un cambio de liderazgo pero con la premisa de seguir consolidando su crecimiento y representar “de la mejor manera” a una de las instituciones más importantes del interior del país.
La salida del tesorero que marcó la gestión de Alfano
En agosto del 2024, la escandalosa renuncia de José Luis Hache de Marco al cargo de Tesorero de Central Córdoba de Santiago del Estero, comenzó la sucesión de quien fuera la “mano derecha” del Presidente José Alfano. El dirigente santiagueño debió ceder ante las presiones de los socios, luego de verse involucrado en varias operaciones de compras y pagos realizados desde el club a su propia empresa familiar.
Quien asumió el control de las finanzas del “Ferroviario” fue Ricardo Rubio, que se desempeñaba como protesorero previo al escándalo de Hache de Marco. Para poder hacer la transición, Rubio llevó a dos empleados públicos a reunirse con su antecesor y “cerrar decorosamente los números que no cierran”, según pudo saber Doble Amarilla.
“No hay forma de dibujar los estados contables que habrían sido manipulados fraudulentamente, por un valor de $75 millones, utilizando su clave bancaria para hacer las transferencias”, le dijeron a Doble Amarilla tras el cónclave que duró alrededor de nueve horas.
Rubio, quien además es funcionario público, tiene por delante la investigación de los gastos cargados en la tarjeta del también extesorero Leandro Basbus. Fuentes del club aseguran que “todavía la usa y que no fue dada de baja, ni siquiera aún después de saberse que tiene onerosos gastos en dólares para viajes y compras en el exterior, así como también en dispositivos informáticos para uso personal”.