La final entre Rosario Central y Estudiantes quedó atravesada por las polémicas arbitrales y un cierre cargado de tensión. El conjunto rosarino terminó imponiéndose por 3 a 1 y se quedó con el título, pero el resultado quedó en segundo plano frente a todo lo ocurrido durante los últimos minutos.
El árbitro Darío Herrera quedó en el centro de las discusiones por distintas decisiones tomadas a lo largo del partido. Una de las principales controversias apareció en el segundo tiempo, cuando Rosario Central reclamó un penal por una supuesta infracción sobre Enzo Copetti. La jugada fue revisada y finalmente no derivó en una sanción.
Otra jugada que generó reclamos
La actuación arbitral volvió a quedar bajo la lupa por una infracción cometida por Elías Verón. El futbolista de Estudiantes ya tenía una tarjeta amarilla, pero Herrera decidió no mostrarle la segunda amonestación pese a los reclamos de los jugadores de Central.
Más tarde, otra acción también generó dudas. Tras un cabezazo de Mauro Méndez, la pelota impactó en Ignacio Ovando dentro del área y los futbolistas de Estudiantes pidieron una mano. La jugada no terminó en penal y tampoco hubo intervención del VAR.
El penal llegó en el tiempo agregado
La tensión aumentó sobre el cierre. Herrera había adicionado 12 minutos y, cuando el partido transitaba ese período, Rosario Central consiguió un penal que terminó siendo convertido para ampliar la diferencia.
La decisión provocó nuevos reclamos de Estudiantes, que consideró excesiva la sanción y cuestionó el criterio utilizado durante el encuentro.
Los reclamos de Verón
Juan Sebastián Verón fue uno de los principales protagonistas de las protestas de Estudiantes. El presidente del club platense ingresó al campo de juego una vez terminado el partido y tuvo un fuerte intercambio con Darío Herrera.
Durante la discusión, Verón cuestionó distintas decisiones tomadas por el árbitro y también reclamó por el trato recibido por los hinchas de Estudiantes durante la jornada.
El dirigente apuntó especialmente contra el penal sancionado en el tiempo agregado y puso en duda el criterio utilizado por el cuerpo arbitral. También cuestionó la interpretación del reglamento respecto del ingreso de personas al campo de juego y reclamó que las reglas se aplicaran de la misma manera para todos.
La discusión con Herrera se produjo mientras aumentaba la tensión entre integrantes de ambos equipos. La situación quedó registrada por las cámaras y se convirtió en una de las escenas más comentadas de una final que terminó con fuertes cruces.
El final terminó en una pelea
La situación se descontroló después del pitazo final. Jugadores, suplentes y miembros de los cuerpos técnicos ingresaron al campo de juego y se produjeron empujones, discusiones y golpes.
La presencia de Verón frente a Herrera se dio en medio de ese clima de tensión. Distintos integrantes de los planteles tuvieron que intervenir para intentar separar a los protagonistas y evitar que el enfrentamiento pasara a mayores.
El clima se mantuvo durante varios minutos y el festejo del título de Rosario Central quedó opacado por las imágenes del conflicto.
Una final atravesada por las decisiones arbitrales
El 3 a 1 terminó consagrando a Rosario Central, pero las principales imágenes que dejó la final estuvieron relacionadas con las decisiones arbitrales, los reclamos de Estudiantes y el enfrentamiento ocurrido después del partido.
La actuación de Herrera, el funcionamiento del VAR y las protestas del conjunto platense quedaron así en el centro de la escena en una definición que terminó lejos de la tranquilidad que suele acompañar a una final.
