A menos de un mes del cruce entre la “Scaloneta” y España, las casi 89.000 localidades para el estadio Lusail se vendieron en pocas horas. El choque entre el campeón del mundo y el monarca europeo promete un marco imponente y proyección global.
La Finalissima entre la Selección Argentina y España comenzó a disputarse fuera del campo. Este jueves, los organizadores confirmaron que las 88.966 entradas disponibles para el encuentro del 27 de marzo en Doha se agotaron en tiempo récord, consolidando al partido como uno de los grandes acontecimientos del calendario internacional.
El escenario no es un dato menor. En el Lusail Stadium, Argentina conquistó la Copa del Mundo en 2022 tras una recordada final ante Francia. El regreso al estadio donde levantó el trofeo añade un componente emocional evidente para el conjunto dirigido por Lionel Scaloni, mientras que para España representa la posibilidad de medirse ante el campeón vigente en un terreno cargado de simbolismo.
El atractivo excede el trofeo en juego. De un lado, un equipo consolidado que domina la escena sudamericana y mundial; del otro, el reciente campeón de la Eurocopa, impulsado por una generación joven que busca afirmarse en la élite.
Asimismo, la presencia de Lionel Messi, emblema de una era y el mejor jugador del mundo, potencia aún más la dimensión del espectáculo.
El registro histórico entre Argentina y España y la actualidad de ambos
En la previa, ambos seleccionados deberán resolver contratiempos físicos y ajustar piezas en la preparación, aunque el foco está puesto en llegar con su mejor versión a un duelo que, sin definir procesos, puede marcar tendencias de cara al próximo Mundial.
El historial refleja paridad: catorce enfrentamientos, con seis triunfos por lado y dos empates. El último antecedente, en 2018, fue favorable a España por 6-1. Con ese trasfondo y un estadio colmado, Doha se prepara para recibir un partido que ya es, antes del pitazo inicial, un éxito deportivo y organizativo.