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“Si no te permitís fallar, tampoco te permitís crecer”: la mirada de Augusto Galateo sobre la salud mental en el deporte y la vida cotidiana

En diálogo con Estadio 9, el psicólogo clínico y del deporte Augusto Galateo analizó cómo cambió la relación con la salud mental tras la pandemia, el impacto de la tecnología, el rol de la familia y la importancia de aprender a escuchar. Una charla profunda sobre jóvenes, deporte y emociones en tiempos de inmediatez.

La salud mental dejó de ser un tema secundario para ocupar un lugar cada vez más central en la vida cotidiana y también en el deporte. Así lo explicó Augusto Galateo, licenciado en Psicología y especializado en psicología clínica y deportiva, quien pasó por los micrófonos de Estadio 9 para compartir su mirada sobre los cambios sociales, el rol de la tecnología y los desafíos actuales en la formación de deportistas.

Al repasar el impacto de la pandemia, Galateo aseguró que hubo transformaciones profundas, aunque no exclusivamente ligadas a ese contexto: “Se intensificó el trabajo online, pero también es cierto que, a medida que pasa el tiempo, distintos actores públicos hacen un reconocimiento de la importancia de la psicología”. En ese sentido, explicó que el cambio de rutina obligó a muchas personas a mirarse más hacia adentro: “Ahí empezamos a darnos cuenta de un montón de cosas que en la vorágine del día a día no les prestábamos atención”.

Desde su experiencia clínica, remarcó que ese proceso también expuso tensiones: “En la pandemia se potenciaron muchas complicaciones a nivel relacional, sobre todo en las familias. Pasaron de estar todo el tiempo afuera a convivir 24/7, y eso generó separaciones, pero también permitió que algunos vínculos se volvieran más sanos”.

Uno de los ejes centrales de la charla fue la dificultad para escuchar, tanto al otro como a uno mismo. “El escuchar no es solamente oír palabras, sino verdaderamente prestar atención”, explicó, y advirtió que el ritmo acelerado atenta contra ese ejercicio básico: “Vivimos tan acelerados que esos pequeños detalles se pierden”. Incluso llevó el concepto al ámbito deportivo, recordando su paso por inferiores: “Intentaba inculcar en los chicos decir buen día, pedir permiso, mirar a los ojos. Son cuestiones que habilitan la escucha y el intercambio”.

En esa línea, también subrayó la importancia de registrar lo que le pasa a cada uno: “Muchas veces es más fácil escuchar al otro que a uno mismo”, reconoció, y agregó que la falta de ese registro puede derivar en problemas como ansiedad o ataques de pánico. Por eso, insistió en la necesidad de construir hábitos saludables y espacios de pausa.

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Al analizar a las nuevas generaciones, Galateo marcó un rasgo claro: la inmediatez. “Vivimos en una sociedad donde cada vez hay más herramientas que nos llevan a eso”, señaló, ejemplificando con situaciones cotidianas. Sin embargo, aclaró que no es un fenómeno exclusivo de los jóvenes: “Tal vez en los adolescentes se nota más, pero también se ve mucho en adultos”.

En relación con la tecnología, evitó caer en posturas extremas: “No sé si podemos verlo como algo malo o bueno, sino entender el uso”. Y explicó que puede ser una herramienta valiosa si se utiliza con objetivos claros, incluso en el deporte: “Hay aplicaciones que utilizo para trabajar habilidades como la concentración o la toma de decisiones”. El problema aparece cuando se transforma en un escape permanente: “Hoy, al primer segundo en que algo aburre, lo cambiamos. Antes era el zapping, hoy es el scrolleo”.

Ese contexto también impacta en la tolerancia a la frustración, una capacidad clave tanto en la vida como en el deporte. “Si no hay límites, no se desarrolla”, advirtió, y cuestionó la tendencia a evitar el malestar en los más chicos: “No se trata de castigar, sino de enseñar a tolerar”.

En el ámbito deportivo, Galateo hizo hincapié en una idea que atraviesa todo su trabajo: recuperar el valor del juego. “Hay una palabra clave: jugar. Ya no se permite jugar”, afirmó, diferenciando entre la exigencia del rendimiento y el disfrute: “Si no disfrutás lo que hacés, no rendís al máximo”.

Además, remarcó que no se puede analizar al deportista de manera aislada: “Todas las situaciones son multifactoriales. Hay que trabajar con la familia, el entorno, la institución”. En ese punto, también incluyó a los medios de comunicación: “Ustedes como comunicadores tienen un rol: cómo comunican, qué títulos ponen, qué mensaje transmiten”.

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Otro de los aspectos destacados fue la ruptura de ciertos prejuicios en torno a la psicología. “Por suerte hoy se habla más”, celebró, y mencionó la influencia de figuras públicas: “Cuando el Dibu Martínez contó que iba al psicólogo, recibí muchísimos mensajes”. Para Galateo, este tipo de ejemplos ayudan a naturalizar el cuidado de la salud mental, aunque advirtió que no debería ser solo una moda.

Al referirse a casos concretos de juveniles que atraviesan situaciones difíciles —como el desarraigo o las lesiones—, insistió en la necesidad de acompañamiento integral: “No solo se entrena al deportista, sino a la persona”. Y volvió a un concepto clave: “Muchas veces los adultos queremos dar respuestas rápidas, pero a veces la respuesta es preguntar: ‘¿qué te pasa?’”.

Sobre las lesiones, fue claro al evitar simplificaciones: “Todo es multicausal. No es que alguien se lesiona solo por estar mal emocionalmente”. Por eso, destacó la importancia del trabajo interdisciplinario para lograr una recuperación completa.

En el cierre, Galateo dejó una reflexión que sintetiza su mirada: la necesidad de generar espacios de contención y expresión. “Es importante encontrar lugares donde uno pueda ser uno mismo”, señaló, y comparó ese proceso con “parar la pelota” para ordenar la cabeza.

Finalmente, advirtió sobre una problemática cada vez más frecuente: el miedo a equivocarse. “Lo que más me llama la atención es el miedo a intentar por miedo a fallar”, expresó. Y dejó una frase que resume el espíritu de la charla: “Si no te permitís fallar, tampoco te permitís crear. Si estás más pendiente de no equivocarte que de crecer, te limitás”.

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