La calma de la madrugada en el complejo residencial Nordelta se vio interrumpida este lunes por un despliegue oficial que reavivó uno de los conflictos ambientales más mediáticos de los últimos años. Personal de la Dirección de Flora y Fauna de la Provincia de Buenos Aires, junto a otras autoridades, dio inicio al operativo de desalojo y traslado de carpinchos El hecho desató resistencia por parte de grupos de vecinos y activistas.
A pesar de que existía una medida cautelar que frenaba estas acciones, un fallo de primera instancia emitido en las últimas horas autorizó el procedimiento, permitiendo que las cuadrillas ingresaran a los barrios para ejecutar las capturas de los animales.
Resistencia en el Barrio Silvestre: “Los están arrancando de su hogar”
Desde la noche del domingo, integrantes de la agrupación “Carpinchos Nordelta Somos Su Voz” se concentraron en la entrada sur del complejo, específicamente en el Barrio Silvestre, con el objetivo de bloquear el paso de los camiones y visibilizar lo que consideran un atropello a la fauna local. Los manifestantes denunciaron que, durante los días previos, se habían colocado redes y jaulas trampa para facilitar las capturas, generando una situación de estrés evidente para los animales.

“Flora y Fauna, en lugar de proteger, puso trampas para arrancarlos de su hogar así nomás”, expresaron referentes de la agrupación. Según los testimonios recogidos en el lugar, el operativo se centra en la captura de los machos alfa, dejando atrás a las hembras preñadas y a las crías, lo que, según especialistas ambientales, podría desestabilizar la estructura social de las manadas y poner en riesgo la supervivencia de los ejemplares jóvenes.
El vacío legal y el impacto en el ecosistema
El conflicto jurídico ha sumado confusión a la jornada. Mientras los abogados de las agrupaciones ambientalistas sostienen que hay una apelación vigente que debería suspender cualquier traslado, el accionar de las autoridades locales se ampara en la orden judicial de primera instancia que busca reducir la superpoblación de roedores en el área urbana del complejo.
Hasta el momento, se desconoce el destino final de los ejemplares capturados. El operativo continúa bajo un clima de altísima tensión, con vecinos montando guardias en diferentes sectores de los lagos internos para evitar que las redes sigan avanzando. Este nuevo capítulo en la historia de los “carpinchos de Nordelta” vuelve a poner en debate el límite entre el desarrollo inmobiliario y el respeto por los ecosistemas nativos de los humedales bonaerenses.






















