Hay partidos que empiezan mucho antes
Hoy domingo, buena parte del país se detendrá frente al televisor. Argentina y España disputarán la final del Mundial y, durante noventa minutos, todo parecerá quedar en pausa. Habrá cábalas, reuniones familiares, banderas en las casas y en los balcones y una pregunta atravesando cada conversación: ¿Será Argentina otra vez? Dios o quién sea, quiera que sí.
Pero mientras millones de argentinos miramos el partido y estamos en clima mundialista, en Santa Fe hace tiempo que los principales dirigentes empezaron a jugar otro partido.
Puede parecer prematuro hablar de las elecciones de 2027. Sin embargo, la experiencia demuestra exactamente lo contrario. En política, las campañas importantes nunca comienzan cuando se imprimen las boletas. Empiezan mucho antes: cuando se construyen liderazgos, se ordenan los espacios y se definen las reglas del juego.
Eso es, precisamente, lo que ya está ocurriendo en la provincia.
Pullaro ya conoce el fixture
A diferencia de la incertidumbre que domina a la oposición, el oficialismo parte con una ventaja difícil de ignorar.
La reforma constitucional despejó el principal interrogante: Maximiliano Pullaro quedó habilitado para buscar la reelección y nadie dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe discute hoy su liderazgo.
El gobernador no sólo administra la provincia. También conduce la coalición oficialista y aparece como el dirigente con mayor capacidad para ordenar a su espacio.
En sus últimas intervenciones públicas, Pullaro insistió en que la prioridad es profundizar las transformaciones iniciadas durante su gestión. En el mundo político, ese mensaje ya se interpreta como la antesala natural de una futura candidatura.
Por eso, la gran pregunta dejó de ser qué hará Pullaro.
La verdadera incógnita es quién intentará disputarle el poder.
El peronismo busca un conductor
Si el oficialismo ya tiene capitán, el peronismo todavía intenta decidir quién llevará la cinta.
El diputado nacional del Frente Renovador, Diego Giuliano, trabaja en una estrategia de mediano plazo: aumentar su presencia pública, presentar un libro con propuestas para Santa Fe y lanzar formalmente su proyecto político una vez que la Legislatura concluya el debate sobre la reforma electoral.
Giuliano aspira a convertirse en el candidato de consenso del peronismo, una definición que sintetiza el desafío que enfrenta el justicialismo: reconstruir la unidad antes de discutir nombres.
Su apuesta busca diferenciarse de un escenario donde abundan los dirigentes, pero todavía escasea un liderazgo ordenador.
Rosario, decisiva
Gran parte de esa discusión pasa por Rosario.
Juan Monteverde continúa consolidando su construcción política y varios sectores del PJ consideran que representa la alternativa más competitiva para disputar la intendencia.
Sin embargo, algunos espacios entienden que el peronismo debe ofrecer una propuesta propia.
Y allí vuelve a aparecer Marcelo Lewandowski.
El senador nacional conserva dos opciones abiertas: competir por la gobernación o regresar a Rosario para disputar el Palacio de los Leones.
En esa lucha interna, aparece el perottismo que pretende presentarse como opción sólida para competir el año próximo.
Mientras Pullaro ya conoce el recorrido, el peronismo todavía discute quién manejará el volante.
La Libertad Avanza todavía arma el equipo
El crecimiento del oficialismo nacional también modificó el escenario santafesino.
Pero una marca electoral, por sí sola, no alcanza para ganar una elección provincial.
Hace falta estructura, dirigentes territoriales, candidatos locales y organización política.
Ese continúa siendo el principal desafío de La Libertad Avanza.
Romina Diez se consolidó como la principal referente provincial, aunque el interrogante sigue siendo el mismo.
¿Quién encabezará finalmente la fórmula para la gobernación?
Granata quiere jugar el partido grande
Amalia Granata ya dejó de ser una dirigente testimonial.
Después de consolidar un bloque legislativo propio, ahora analiza competir por la gobernación con sello propio.
Su desafío consiste en demostrar que puede transformar un espacio de oposición en una verdadera alternativa de gobierno.
La relación con La Libertad Avanza todavía permanece abierta.
Hay quienes imaginan acuerdos.
Otros consideran que competirán por separado.
En cualquiera de los escenarios, Granata difícilmente quede afuera de la discusión principal.
Las reglas también juegan
Mientras los dirigentes acomodan sus piezas, la Legislatura discute una reforma electoral que puede modificar aspectos centrales del sistema político.
La unificación de candidaturas en una misma boleta, los pisos para acceder al reparto de bancas y otros cambios obligan a todos los espacios a recalcular estrategias.
En política, las reglas nunca son un detalle.
Muchas veces terminan condicionando el resultado tanto como los propios candidatos.
La historia enseña que las campañas empiezan antes
Santa Fe ofrece varios ejemplos.
Hermes Binner comenzó a construir su candidatura mucho antes de ganar en 2007.
Miguel Lifschitz hizo lo propio antes de imponerse en 2015.
Y el propio Pullaro inició su recorrido provincial bastante antes de convertirse en gobernador en 2023.
Las grandes elecciones nunca se improvisan.
Se construyen durante años.
Con recorridas, acuerdos, silencios, gestos y decisiones que, en el momento en que ocurren, muchas veces pasan inadvertidas.
El partido ya empezó
Todavía falta para que aparezcan los afiches, comiencen los actos y se impriman las boletas.
Habrá alianzas, rupturas, encuestas y dirigentes que hoy ni siquiera ocupan el centro de la escena.
Pero la campaña ya comenzó.
Este domingo, Argentina y España definirán un Mundial.
Habrá un campeón, una copa levantándose y millones de personas mirando la misma imagen.
En Santa Fe, en cambio, el campeonato recién empieza.
Pullaro ya está en la cancha.
Giuliano busca convertirse en el candidato de consenso del peronismo.
Lewandowski todavía analiza dónde jugará su próximo partido.
Perotti no se baja
Monteverde quiere Rosario.
Granata prepara el desafío más ambicioso de su carrera.
Y La Libertad Avanza continúa definiendo su formación.
Porque, en política, como en el fútbol, hay una verdad que nunca cambia:
los partidos más importantes empiezan mucho antes de que el árbitro haga sonar el silbato.





















