Independiente Rivadavia vive un presente que hace pocos años parecía impensado. De transitar la Primera Nacional en 2023 a ser protagonista en la Liga Profesional y competir en la Copa Libertadores en 2026. Detrás de ese salto, según su presidente Daniel Vila, no hay fórmulas mágicas sino un camino claro: “Creo que se ha hecho un trabajo consistente a lo largo de los años. Encontramos un club que no estaba en buenas condiciones, pero logramos ordenarlo, ascender y después consolidarnos”.
En diálogo con Estadio 9, el dirigente puso en valor el proceso que llevó a la Lepra mendocina a este presente: “Hay mucho trabajo, planificación e inversión. Pero también hay un grupo de dirigentes que son parte de la vida del club, una especie de familia. Eso hace todo más sólido”. Y agregó: “Hoy estamos viendo plasmado en la realidad lo que soñamos. Ver al hincha disfrutar es una caricia al alma”.
Parte fundamental de este crecimiento tiene nombre y apellido: Alfredo Berti. Vila no dudó en destacar al entrenador y su grupo: “Es un fenómeno. Representa al club, a ese hombre común, sencillo. La humildad es clave en el fútbol y ellos no la perdieron. Juegan cada partido como una final, con sacrificio y compromiso. Por eso estamos donde estamos”.
El salto deportivo también se explica por una política clara en la conformación del plantel. “El secreto está en detectar talento. Alex Arce, por ejemplo, era un jugador desconocido en Paraguay. La mayoría vienen del ascenso o sin experiencia en Primera. Eso habla bien del fútbol argentino: talento sobra, hay que saber encontrarlo”, explicó.
En paralelo, el club comenzó a sentar bases a largo plazo con el desarrollo de inferiores. “Cuando llegamos había una sola cancha, hoy hay siete más una sintética. Es un proceso que lleva tiempo, pero ya empiezan a aparecer chicos como Bolcato. Van a venir muchos más”, aseguró.
Más allá de lo deportivo, Vila hizo hincapié en el orden institucional y económico como pilares del proyecto: “Hoy el club está absolutamente saneado. No tiene juicios, los premios y los sueldos se pagan en tiempo y forma. Las cuentas están ordenadas. Si no fuera así, este funcionamiento no sería posible”. Y sintetizó: “Independiente es un organismo sano en todo sentido”.
Consultado por la dificultad de sostener este nivel, fue claro: “La vara está muy alta y mantenerla cuesta muchísimo. Pero ese es el desafío. Una institución es un todo: dirigentes, cuerpo técnico, jugadores e hinchas. Y en nuestro caso también se logró algo importante, que es erradicar la violencia en los partidos”.
Sobre la menor concurrencia en el debut copero, el dirigente fue realista: “Tiene que ver con la situación económica del país. Hay hinchas que no es que no quieren ir, sino que no pueden. La Libertadores implica un gasto extra y eso hoy pesa”.
En cuanto al eterno debate entre suerte y trabajo, Vila no dudó: “La suerte puede ser un 10 o 15 por ciento. El trabajo es el 90%. Igual, siempre necesitás esa cuota, esa pelota que pega en el palo y entra”.
A la hora de hablar del fútbol argentino en general, dejó una mirada positiva y alineada con la actual conducción de AFA: “Creo que está en un buen momento. Este torneo permitió federalizar el fútbol. Hoy hay más equipos del interior y más oportunidades. Además, somos campeones del mundo y bicampeones de América. La realidad indica que estamos bien”.
En ese sentido, también comparó estilos dirigenciales: “Tapia y Grondona son distintos. Tapia escucha más, da participación. Grondona tenía una conducción más personalista”.
Vila también se refirió a las sociedades anónimas deportivas, un tema que genera debate: “A mí me gusta la inversión privada, pero la decisión siempre tiene que ser del socio. Ningún club puede transformarse si sus hinchas no lo aprueban”.
Por último, habló de uno de los nombres propios del equipo, Sebastián Villa, a quien respaldó: “Es un gran tipo, un líder natural. Y como jugador es de primer nivel. Evolucionó mucho: hoy es más armador, aparece en toda la cancha. Es distinto”.
Con los pies sobre la tierra, el presidente cerró con una filosofía clara: “El objetivo es el próximo partido, siempre. Ganar el domingo y después el de Copa. Eso te va llevando a cosas mayores”. Una frase que resume el espíritu de un Independiente Rivadavia que no se conforma y va por más.
