El ingreso masivo de miles de personas desde Marruecos hacia Ceuta volvió a instalar el debate sobre la inmigración en Europa y generó una fuerte reacción del gobierno español, que reforzó la seguridad en la frontera y desplegó efectivos en el enclave.
Sin embargo, para la licenciada en Relaciones Internacionales Natalia Pettinari, el episodio debe analizarse más allá de la crisis migratoria y dentro de un escenario de disputa política y geopolítica.
En diálogo con Amanecer no es poco, Pettinari sostuvo que “la inmigración es la noticia, pero el conflicto en realidad es político”. La especialista explicó que Ceuta y Melilla son dos territorios españoles ubicados en África desde hace siglos y que el episodio reabrió uno de los debates centrales para la Unión Europea: el control de sus fronteras exteriores.
“Quedarse en la crisis migratoria significa quedarse con la consecuencia e ignorar el proceso de fondo”, señaló Pettinari, quien remarcó que la situación también se convirtió en una herramienta de disputa política para sectores de derecha europeos que utilizan el fenómeno migratorio como eje de sus discursos.
Marruecos, España y una disputa de poder en el Mediterráneo
Respecto del rol de Marruecos en la región, la especialista explicó que el país africano se convirtió en las últimas décadas en un socio estratégico para Europa, especialmente por su papel en el control de los flujos migratorios y por su influencia en la estabilidad del Mediterráneo Occidental.
“Hoy España necesita la cooperación de Marruecos para controlar estos flujos migratorios”, afirmó Pettinari, y agregó que la Unión Europea destina fondos millonarios al país africano para programas vinculados al control fronterizo, gestión migratoria y fortalecimiento institucional.
En ese sentido, consideró que “la estabilidad de Marruecos pasó a formar parte de la seguridad europea” y vinculó la situación actual con la estrategia del rey Mohamed VI, quien asumió en 1999 y buscó fortalecer la posición internacional del país.
Pettinari también hizo foco en la disputa histórica por el Sahara Occidental, un territorio que Marruecos considera propio y que es reclamado por movimientos independentistas. “El Sahara Occidental marca hoy la política exterior de Marruecos”, explicó.
Según la especialista, el respaldo internacional a Marruecos en este conflicto también está relacionado con intereses estratégicos. Recordó que Estados Unidos reconoció en 2020 la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental durante la presidencia de Donald Trump, en el marco de los acuerdos de Abraham con Israel.
Migración, redes sociales y el uso político del conflicto
Además de la dimensión migratoria, el episodio estuvo atravesado por la circulación de información falsa en redes sociales. Pettinari explicó que una noticia sobre una supuesta flexibilización del ingreso al enclave español funcionó como disparador y volvió a poner en debate el uso político de la inmigración.
“Muchas personas entendieron que si llegabas a Ceuta por mar no te podían echar, lo que es completamente una mentira”, explicó la especialista, en referencia a los cambios judiciales sobre los procedimientos de devolución de migrantes.
Además, cuestionó el uso político de la situación por parte de sectores nacionalistas y antiinmigración en Europa. “Empiezan nuevamente a poner a la inmigración como el mal de todos los males”, sostuvo.
Pettinari señaló que este tipo de crisis termina fortaleciendo a partidos que construyen su discurso alrededor del rechazo a la inmigración y recordó que episodios similares ya habían ocurrido en años anteriores por tensiones entre España y Marruecos.
Sobre el desenlace del conflicto, la especialista indicó que la mayoría de las personas que intentaron cruzar finalmente regresaron a Marruecos y estimó que el episodio deja consecuencias políticas más profundas. “Así como empezó, está terminando con un uso político y con consecuencias bastante graves”, concluyó.





















