Este lunes 10 de agosto se cumplen 24 años de la presentación de Nuestra Santa Madre, el libro de la periodista Olga Wornat que expuso denuncias contra el entonces arzobispo Edgardo Storni.
En diálogo con Amanecer no es poco, el periodista Juan Manuel Berlanga recordó el impacto que tuvo aquella publicación y el proceso periodístico que se desencadenó después. Además, aseguró que la obra de Wornat logró poner en circulación testimonios que hasta entonces habían quedado contenidos por el silencio y la falta de respuestas.
La presentación ocurrió pocos meses después de la crisis de diciembre de 2001. En ese contexto de fuerte cuestionamiento a las instituciones, la publicación encontró un escenario social diferente al de los años anteriores y permitió que distintas personas vinculadas con el caso comenzaran a hablar públicamente.
Un libro que puso palabras al silencio
En relación a las denuncias contra Storni, Berlanga explicó que el tema ya había sido abordado periodísticamente años antes por Carlos del Frade y que, además, existía una investigación eclesiástica realizada en Paraná. Sin embargo, quienes podían aportar testimonios todavía no estaban dispuestos a hablar públicamente.
La publicación de Nuestra Santa Madre modificó ese escenario. Berlanga contó que el capítulo dedicado a Storni fue incorporado por Wornat a último momento, después de que un exseminarista santafesino le acercara una historia que terminó formando parte del libro.
La presentación en Santa Fe generó una fuerte repercusión. La Universidad Católica de Santa Fe cerró el stand que tenía en la Feria del Libro y emitió comunicados críticos contra la publicación. Pero, más allá de las respuestas institucionales, el efecto que Berlanga considera decisivo ocurrió entre quienes conocían los hechos.
A partir de entonces, comenzaron a aparecer nuevos testimonios. Junto con Maximiliano Ahumada y Guillermo Tepper, Berlanga profundizó la investigación periodística y logró acceder a personas que hasta ese momento no habían hablado públicamente.
Entre esos testimonios estuvo el del sacerdote José Guntern, quien les entregó una carta vinculada con Storni. También localizaron al padre Jorge Montini, quien reconoció haber enviado una carta al Vaticano, y posteriormente Martín Lascurain -ex seminarista- decidió brindar una entrevista y presentarse ante la Justicia.
Así, una publicación periodística se convirtió en el punto de partida de una nueva etapa de la investigación. La palabra escrita no solo expuso una historia: también permitió que otras voces encontraran un espacio para contarla.
El poder detrás del silencio
En cuanto al proceso judicial, Berlanga sostuvo que estuvo atravesado por el contexto político y social de aquellos años y por la frustración que había generado una investigación impulsada desde el Vaticano y que finalmente terminó archivada.
El periodista cuestionó además el accionar de la Justicia santafesina y sostuvo que las denuncias contra Storni no fueron investigadas durante años por una cuestión de poder. Cuando la causa se retomó en 2002, muchos de los hechos denunciados ya habían prescripto y solo pudo avanzar judicialmente el caso del ex seminarista Rubén Descalzo.
Berlanga rechazó que las dificultades de la causa pudieran explicarse únicamente por las características del antiguo sistema procesal. Para él, hubo decisiones políticas que condicionaron la investigación y que deben analizarse en relación con el poder que la Iglesia tenía en Santa Fe.
En ese marco, Nuestra Santa Madre representó un punto de inflexión. El libro apareció en un momento en que existía un fuerte cuestionamiento social a las instituciones y permitió que una historia que durante años había permanecido contenida comenzara a circular con fuerza.
La palabra escrita funcionó así como detonante: puso nombre a lo que había permanecido silenciado, habilitó nuevos testimonios y abrió una etapa de investigación periodística que derivaría meses después en la publicación de Monseñor, el libro realizado por Berlanga, Ahumada y Tepper.





















