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El desesperado reclamo por seguridad de vecinos de barrio Las Delicias

Ante una ola de robos que no da tregua, los habitantes de este sector del norte de la ciudad se autoconvocaron. Denuncian que los delincuentes actúan con total impunidad a cualquier hora del día

La inseguridad en la ciudad de Santa Fe sumó un nuevo capítulo de angustia en barrio La Esmeralda. En una asamblea vecinal realizada en la zona de calle La Pampa y 4 de Enero, los vecinos expusieron una realidad desesperante: robos constantes a quienes bajan del colectivo, sustracción de garrafas y arrebatos violentos que ya no distinguen horarios.

“Estamos mal. Hace una semana que venimos con dos o tres episodios por día. Los vecinos nos autoconvocamos porque necesitamos seguridad, la gente está intranquila y ya tenemos mucho miedo”, relató uno de los voceros del reclamo, en diálogo con LT9

Sin miedo a las cámaras ni a las rejas

El relato de los vecinos coincide en un punto alarmante: la audacia de los delincuentes. Según indicaron, los hechos que antes se concentraban en la madrugada ahora ocurren a la siesta o a media tarde. “Tenemos videos de cámaras de seguridad donde se ve cómo pasan con las garrafas robadas como si nada. Ya no les importa la reja, si hay cámaras o si hay alguien mirando; ellos se sienten libres”, lamentó el vecino. 

La situación afecta profundamente la vida cotidiana de quienes deben salir a trabajar a las 5 de la mañana o de los chicos que asisten al Club Universitario, ubicado en el fondo del barrio. “A los chicos que van al club los tienen que escoltar los familiares hasta la avenida (Aristóbulo del Valle) porque los roban constantemente”, señalaron.

El pedido de patrullaje y alarmas

Si bien destacaron que existe diálogo con la Comisaría 26ª, los vecinos consideran que la respuesta actual es insuficiente ante el desborde delictivo. Entre los pedidos urgentes elevaron:

  • Presencia policial efectiva y patrullajes en horarios puntuales de entrada y salida laboral.
  • Implementación de alarmas comunitarias gestionadas por los propios vecinos ante la falta de soluciones oficiales.
  • Mayor celeridad en la formación del mapa de calor del delito a través de las denuncias a los servicios de emergencia.
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“Ya no podemos descansar. Fuera del horario de trabajo tenemos que estar pendientes de lo que pasa en la calle. Esto se tornó incansable y no queremos sufrir la pérdida de una vida”, concluyeron con preocupación.

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