Entre el 28 de agosto y el 9 de septiembre se registraron 12 incendios de vehículos en Santa Fe, Santo Tomé y Sauce Viejo. Los episodios afectaron autos, utilitarios y otros rodados.
La sucesión de casos volvió a instalar el recuerdo de los llamados “quemacoches”, una denominación que surgió en Santa Fe durante una serie de incendios ocurridos desde 2015.
Por ahora, cada episodio cuenta con una investigación propia. Será la Justicia la que determine si hubo acciones intencionales, accidentes u otras circunstancias.
Los últimos incendios registrados
El caso más reciente ocurrió durante la madrugada del 9 de septiembre. Un Volkswagen Polo se incendió en la zona de Azcuénaga y Méndez, en Santa Fe.
Según el reporte oficial, el vehículo estaba aparentemente abandonado. Además, no tenía motor ni batería. El fuego provocó daños totales.
Dos días antes, un Renault Laguna también había quedado destruido por las llamas. El hecho ocurrió en Independencia e Irigoyen.
El incendio provocó daños totales en el motor, el torpedo y las ruedas delanteras. Los asientos también sufrieron daños parciales.
Dos casos en un mismo día
El 6 de septiembre se registraron otros dos incendios.
En Santo Tomé, un Ford Focus diésel se prendió fuego durante la madrugada en Crespo y 12 de Septiembre. Las llamas afectaron por completo el habitáculo y el motor.
Ese mismo día, en avenida Gobernador Freyre al 3300, un Ford Ka sufrió daños parciales. El fuego alcanzó principalmente los asientos traseros y el asiento del acompañante.
La seguidilla comenzó el 28 de agosto
Los primeros dos episodios ocurrieron durante la madrugada del 28 de agosto.
Uno tuvo lugar en avenida Blas Parera y Fray Cayetano Rodríguez. Allí se incendió un Volkswagen Bora modelo 2006, que terminó con daños totales.
Poco después, otro vehículo sufrió un incendio en 3er Pasaje al 4400. Se trató de un Rastrojero. El propietario logró apagar las llamas, aunque la cabina quedó completamente afectada.
Al día siguiente, la secuencia continuó en avenida López y Planes al 4800. En ese lugar resultaron afectados un Renault Mégane y una Renault Master.
El Mégane quedó completamente destruido. La Master sufrió daños parciales. Ambos vehículos se encontraban abandonados.
También hubo casos en Santo Tomé y Sauce Viejo
La seguidilla no se concentró únicamente en la ciudad de Santa Fe.
Durante la noche del 31 de agosto, un Renault Mégane se incendió en una zona rural de Santo Tomé, cerca del Club Hípico Santa Fe. El rodado sufrió daños totales.
Horas después, otro vehículo quedó destruido por el fuego en el ingreso a Alto Verde, sobre Demetrio Gómez. En ese caso se trató de un Rover 400 modelo 1999.
El 2 de septiembre, un nuevo episodio tuvo lugar en Sauce Viejo. Un Volkswagen Suran modelo 2008 se incendió en un terreno ubicado junto a la Subcomisaría 13, en la zona de calle 6 y 13 de Diciembre.
La unidad sufrió daños en distintos sectores.
Otros dos casos en Santa Fe
El 4 de septiembre, un Volkswagen Bora modelo 2009 quedó completamente destruido en Diagonal Goyena y Dr. Zavalla.
Al día siguiente, una Renault Kangoo sufrió daños totales en Centenera y 27 de Enero. En ese episodio también se constató el faltante de la batería y de las cuatro ruedas.
El antecedente de los “quemacoches”
La cantidad de vehículos afectados en pocos días volvió a generar comparaciones con una serie de incendios ocurridos años atrás.
Desde 2015, Santa Fe atravesó distintos períodos con vehículos incendiados de manera presuntamente intencional. Esos hechos dieron origen al término “quemacoches”, utilizado para describir a quienes atacaban vehículos estacionados.
La seguidilla tuvo continuidad durante los años siguientes y se extendió hasta 2020, con episodios registrados en distintos puntos del área metropolitana de Santa Fe.
El escenario actual todavía no permite establecer una relación entre los 12 incendios recientes. Las autoridades deberán determinar las causas de cada hecho y establecer si existe algún vínculo entre ellos.
