Para el 29 de abril del 2.003, el agua del río Salado no dejaba de ingresar a la ciudad de Santa Fe. Días antes ya había avanzado por el oeste y el norte de la capital, por una obra de defensa inconclusa a la altura del hipódromo que inundaba todo a su paso.
Los vecinos de las zonas aledañas advirtieron la situación y venían pidiendo ayuda, pero la asistencia no llegó a tiempo. Entre la tarde del 28 de abril y la madrugada del 29, los barrios San Pantaleón, Villa del Parque, Barranquitas y Villa Oculta quedaron bajo el agua.
Las imágenes eran desoladoras. Mientras algunos vecinos salían de sus viviendas como podían, otros trataban de impedir que el agua ingrese al Hospital de Niños.
El agua nunca se detuvo y llegó a los barrios del sur. Chalet, Centenario y Villa del Centenario, aquellos lugares donde el propio Intendente Marcelo Álvarez había dicho que no se iban a inundar.
La tragedia del Salado inundó un tercio de la ciudad. Las viviendas de más de 130.000 personas quedaron bajo agua. Oficialmente murieron 23 personas, pero con el paso de los meses y por la angustia y el dolor que significó aquella inundación, más de 100 santafesinos perdieron la vida. Clubes, vecinales, escuelas y hasta la vieja estación Belgrano comenzaron a funcionar como centros de evacuados. Se estimó que más de 62.000 personas estuvieron en estos lugares, pero más de 50.000 se autoevacuaron en casas de familiares o solamente se quedaron en los techos de sus viviendas para cuidar lo poco que les quedaba.
Cuando el agua se fue, el regreso a casa fue doloroso. Los santafesinos se toparon con el desastre que había generado el avance del río, que arrasó con muebles electrodomésticos y con la historia familiar de muchos de ellos.
La impunidad de la Causa Inundación
La Justicia había llegado a procesar y condenar a Marcelo Alvarez, Edgardo Berli y Ricardo Fratti por estrago culposo. Pero en 2024 la Corte Suprema anuló los fallos de primera y segunda instancia de la causa Inundación, y dejó sin condenados al expediente penal.
Los ministros Daniel Erbetta, Roberto Falistocco, María Angélica Gastaldi y Eduardo Spuler, con la presidencia de Rafael Gutiérrez y el agregado del juez de Cámara Daniel Acosta decidieron que la causa no tuvo un “plazo razonable” y que ello perjudicó al único sentenciado que quedaba con vida, el exsecretario de Recursos Hídrico, Ricardo Fratti.
Los actores civiles de la Causa Inundación, Milagros Dimiryi y Jorge Castro, se refirieron a la impunidad que rodeó desde un comienzo la causa judicial. “El agua bajó desde la inundación del 2003, pero las marcas quedan. Y esas marcas están vivas. Esto implica que la memoria está viva y que son cicatrices o heridas que no cierran, porque acá no ha habido justicia” sostuvo Milagros.
Agregó que “en 23 años, la Justicia santafesina no logró definir que había responsables” y diferenció la causa penal y la civil. “La causa penal era por la responsabilidad de los funcionarios. De Álvarez, Frati y Berli, solamente quedaba Frati para avanzar, porque los otros dos fallecieron con el paso del tiempo. La Corte entendió que había pasado demasiado tiempo para que Frati continuara en esta situación, razón por la cual falló sobreseyéndolo, fundamentándose en la prescripción por el paso del tiempo. Por penal eso no podemos seguir avanzando porque no hay más imputados” remarcó.
En cuanto a la causa civil, el “Negro” Castro dijo que terminó el 26 de marzo de 2006. Pero recordó que “la provincia de Santa Fe fue encontrada culpable en la causa civil. Es la primera vez que una provincia es condenada en materia de derechos ambientales”.
“Más allá de eso, la lucha continúa. Vamos a ir por el juicio por la verdad y vamos a hacer el Museo de la Inundación” concluyó Castro.





















